Opel Grandland X, uno del montón

Alberto Fuentes · 26 mayo, 2019
El Opel Grandland X es uno de esos SUV que no destacan en nada, pero que merecen respeto por hacer todo bien

¿Queda alguna marca ‘normal’ que no tenga un SUV en sus filas? Lo cierto es que casi todas tienen más de uno y hay algunas a las que se les puede contar hasta cinco, por lo que la lógica nos dice que hay que destacar en algo para llamar la atención, cosa que el Opel Grandland X no termina de conseguir.

No destaca en nada, pero las cifras de ventas no son malas; ventajas de pertenecer a un tipo de coche que se vende solo… Aun así, este SUV compacto no tiene ningún punto débil que se le pueda reprochar, cosa que le basta a la mayoría de compradores.

Diseño exterior del Opel Grandland X

Como perteneciente al Grupo PSA, el Opel Grandland X es primo-hermano del Peugeot 3008, modelo con el que comparte multitud de componentes, aunque a simple vista no lo parezca. El modelo de Peugeot tiene un aspecto más moderno y sofisticado, como si el Grandland fuera la versión low cost del francés.

Opel Grandland X, parte trasera.
Parte trasera del Opel Grandland X.

Sobre gustos no hay nada escrito, y hay mucha gente que prefiere un nivel más elevado de sobriedad. Si no, Volkswagen no existiría… Pero nos quedamos con la sensación de que se ha arriesgado demasiado poco con su diseño.

El frontal tiene un aspecto robusto por tamaño y forma, pero la parrilla tiene un corte muy tradicional. En la parte baja del paragolpes lleva una tira de aluminio que mejora bastante su estética, aunque va a ser la pieza que más golpes va a recibir.

La zaga es la más bonita, bajo nuestro punto de vista, con unos bonitos pilotos horizontales que desatan cierta deportividad, mientras que la parte baja del paragolpes luce otra pieza de aluminio que rodea la salida de escape.

Diseño interior y habitabilidad

En el interior del Opel Grandland X pasa algo parecido. Es moderno y tiene todo lo que puedes desear, pero su diseño ha sido pensado para agradar a todo el mundo, sin correr ningún tipo de riesgo.

Salpicadero del Opel Grandland X.
Opel Grandland X, salpicadero.

Lo cierto es que a los pocos minutos te sientes como en casa porque todo está en su sitio y el manejo los mandos es agradable. La pantalla multifunción central de siete pulgadas está en buena posición y tiene un manejo rápido e intuitivo; no se puede decir lo mismo de otras…

El volante, por su parte, es ligeramente grande, pero eso ya es cuestión de preferencias personales. Además, la calidad cumple con creces para un coche de este precio, pero se sitúa un escalón por debajo del 3008, cosa que también se refleja en la factura.

El espacio disponible es perfecto para ser utilizado como coche principal por una familia con dos hijos. Detrás hay espacio de sobra para las sillas, aunque un tercer ocupante viajará algo apretado. La altura de la banqueta posterior hace que entrar y salir de estas plazas sea muy cómodo, y más aun si tienes niños.

El maletero tiene unos interesantes 514 litros, suficientes para la gran mayoría de necesidades. Un Mazda CX-5 tiene 477 litros, mientras que un Nissan Qashqai se queda en unos justos 430 litros, por lo que no sale mal parado el alemán.

Maletero del Opel Grandland X.
Opel Grandland X, maletero.

Motores y dinámica del Opel Grandland X

Como pertenece al imperio PSA, los motores que equipa el Grandland X ya los montan gran cantidad de modelos. No dispone de versiones híbridas ni eléctricas, ni siquiera una que funcione con GLP, pero los diésel y gasolina que ofrece son muy interesantes.

En gasolina cuenta con el conocido 1.2 turbo de 131 caballos y tres cilindros, un motor que lleva ya unos cuantos años en el mercado y que da un resultado correcto en cuanto a prestaciones y consumo, sobre todo en lo primero.

Por encima, y el último en llegar, está un 1.6 turbo de gasolina con unos prometedores 182 caballos. Aunque solo está disponible con cambio automático de ocho velocidades y convertidor de par, con el que homologa un consumo de 5,8 l/100 km.

En cuanto a los motores diésel, la oferta arranca en el eficiente 1.5 CDTI de 131 caballos, con el que consigue homologar 4,2 l/100 km, aunque en la práctica se acerque más a los 6,5 l/100 km. Como tope de gama también está disponible un 2.0 CDTI de 177 caballos, con el que logra unas prestaciones muy respetables (tarda 9,1 segundos en pasar de 0 a 100 km/h).

En cuanto al apartado dinámico, el Opel Grandland X es un coche muy cómodo, con el que se pueden realizar largos viajes sin sufrir demasiada fatiga. Es más blando de suspensiones que un 3008, pero sujeta la carrocería lo suficientemente bien como para esconder el subviraje hasta límites bastante altos.

Opel Grandland X en ruta.
Opel Grandland X en campo.

Donde más lento se nota es en la dirección. Hay que girar más el volante que en su hermano francés para conseguir el mismo resultado y está un poco más desmultiplicada. Es una sensación a la que te acostumbras rápido, pero no tiene el feeling que proporciona un CX-5 o un Seat Ateca.

Precio

El precio de partida es de 22 254 € con el motor de 1,2 litros  y el acabado Selective que, aunque sea el más básico, viene bien equipado. Es un precio 3300 € inferior al de su hermano, el Peugeot 3008, por lo que ahora entendemos por qué se ve tanto por nuestras calles.

Parece que el Opel Grandland X nos ha ido convenciendo a medida que analizamos cada apartado y ahí está su verdadera virtud: es el coche perfecto para la mayoría.