Seat Ibiza GTi 16v Cupra, el deseado

Alberto Fuentes · 8 agosto, 2019
El Seat Ibiza GTi 16v Cupra es uno de esos coches que todo amante del motor desea tener en su garaje

La segunda generación del Ibiza ha sido la que más personalidad ha demostrado de todas. Eran divertidos de conducir, sencillos y muy dóciles al volante; no hacía falta mucho motor para convertirlos en todo un juguete. Imagina lo que puedes hacer entonces con todo un Seat Ibiza GTi 16v Cupra…

El año 1996 vio cómo nacía el que se convertiría en un mito del automovilismo español. Por exigencias del mundo de los rallyes, los 130 CV que llevaba hasta la fecha el Ibiza se quedaron algo cortos, por lo que se pusieron las pilas para darle una vuelta de tuerca más al utilitario español, y así surgió el Seat Ibiza GTi 16v Cupra.

Gracias a las modificaciones de este nuevo modelo, pudo hacerse un hueco en la Categoría F2 del Mundial de Rallyes. Las victorias en su categoría de los mundiales del 96, 97 y 98 le llevaron a lo más alto del panorama internacional e hizo que la leyenda del Seat Ibiza subiera como la espuma.

Diseño exterior del Seat Ibiza GTi 16v Cupra

El GTI Cupra es la versión de gimnasio del Ibiza 6K, con una estética más musculada; siempre me encantó la línea de este Seat… El frontal luce muy parecido al modelo de ‘normal’, pero con detalles como un paragolpes específico y, como no podía ser de otra manera, la insignia GTi 16V en color rojo en la parrilla.

Seat Ibiza GTi 16v Cupra.
Seat Ibiza GTi 16v Cupra, el GTI de los 90.

Lateralmente, solo las llantas multirradio de color blanco y un pequeño faldón te darán una pista de que estás ante todo un grande, y ya no te digo si tiene el famoso color verde que lo llevó a la fama.

La trasera tampoco resalta en exceso, ya que el spoiler de la parte alta de la luna trasera lo llevan también otros modelos del Ibiza de gama más baja. Lo que no deja duda es el paragolpes sobredimensionado, una técnica que le da más empaque al coche con muy poca inversión.

Diseño interior

El Seat Ibiza GTi 16v Cupra lucía un salpicadero bastante sencillo para lo que ya se empezaba a ver en la época, donde un Astra GSI parecía más moderno y de diseño más atrevido; y ya no hablamos de sus rivales japoneses…

El salpicadero vertical era el mismo que en los modelos de gama baja, y solo el volante, los asientos envolventes y el pomo de la palanca de cambios nos daban alguna pista.

Lo cierto es que todo estaba muy a mano y el tacto de todos los mandos transmitía solidez; solo la palanca de cambios era mejorable en este aspecto, con recorridos muy poco precisos y excesivamente largos.

Seat Ibiza GTi 16V Cupra: interior.
Interior del Seat Ibiza GTi 16V Cupra.

Motor y comportamiento del Seat Ibiza GTi 16v Cupra

Donde no tienen rivales estos GTI de los 90 es en la capacidad para transmitir sensaciones al conductor. Todo lo que ocurre entre el coche y el asfalto llega de algún modo al interior, lo que hace que conectes con la conducción mucho más que con los coches modernos.

El bloque elegido para dar vida a esta leyenda es un 2.0 gasolina atmosférico de cuatro cilindros y 150 CV de potencia, algo que hoy día parece un tanto insulso, pero que a mediados de los 90 hacía que te echaras las manos a la cabeza.

La transmisión de 5 velocidades era manual, con marchas lo suficientemente cortas como para dar fuerza en casi cualquier circunstancia y con unos bajos bastante contundentes; y es que pesar 1100 kilogramos permite este tipo de cosas.

El par motor de 180 Nm a 4600 rpm lucía más de lo que parecía, y todo con un sonido mecánico que provoca una nostalgia insoportable por los motores gasolina auténticos. Las prestaciones eran más que respetables, ya que pasaba de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos y alcanzaba los 216 km/h.

En cuanto al comportamiento, poco se le puede reprochar. La corta batalla de 2,44 metros le daba mucha agilidad en curva lenta, aunque si de algo pecaba era de subvirador cuando excedías los límites, pero fácilmente corregible y sin reacciones bruscas.

Seat Ibiza GTi 16V Cupra: frontal.
Frontal del Seat Ibiza GTi 16V Cupra.

Los frenos, por su parte, cumplían de sobra en cuanto a mordida, pero los discos ventilados de 280 mm delante y discos sólidos de 226 mm de detrás sufrían más de la cuenta la falta de ventilación y se recalentaban con relativa facilidad. Lo mismo era una idea de la propia Seat para avisarte de que te la estabas jugando demasiado.

Conclusión

¿Te gusta el mundo del motor pero no tienes dinero para hacerte con un coche que te vuelva loco? Echa un ojo en el mercado de segunda mano y filtra por Kadett GSI, Astra GSI, Golf GTI, Ibiza GTI Cupra, Sunny GTI… Encontrarás algo que te sacará una sonrisa a cada rato por muy poco dinero.