Los coches eléctricos, ¿son caros?

Francisco María García · 30 enero, 2019
Los coches eléctricos pueden ser costosos, pero a cambio gozan de una gran eficiencia en el consumo y de una simplicidad mecánica que no tienen los motores de combustión; sus precios irán bajando a medida que los usuarios vayan optando por su sistema de propulsión

Los coches eléctricos son más caros que los convencionales en cuanto a su precio de adquisición. La diferencia entre un modelo eléctrico y uno normal va de 5 000 a los 13 000 euros; en la práctica, para la mayoría de las personas esto podría ser poco rentable.

Claro que habría que ver el asunto desde una perspectiva más completa. Tanto el combustible como las reparaciones de estos modelos son mucho más económicas. Además, en un futuro próximo se espera que su valor en el mercado baje.

¿Por qué son más caros los coches eléctricos?

El problema con la industria automotriz eléctrica está en su constante innovación. Los diseñadores manejan procesos nuevos y más costosos, en los que se incorpora tecnología punta. Esto genera que sus costes de fabricación sean más elevados en comparación a los vehículos tradicionales.

La poca masificación de las ventas también suele ser un escollo en el negocio eléctrico. Es mucho más económico construir millones de una pieza que miles. Esto significa que mientras los coches eléctricos no incrementen popularidad, seguirán siendo más costosos.

El problema no es en sí la automotriz eléctrica, sino el cambio tecnológico.  Recordemos que este es un fenómeno que ocurre con cada nueva tecnología que adquirimos. Pero veamos con mayor profundidad los costes que implica en la actualidad adquirir un  automóvil impulsado por electricidad.

Costes adicionales de un vehículo con motor eléctrico

Añadido al coste inicial, existen otros agregados que los propietarios deberán costear. Por ejemplo, está la instalación del punto de conexión eléctrica en casa, la cual ronda entre los 700 y los 1 500 euros. Hay que recordar que, quienes tienen un enchufe en el garaje, podrán optimizarlo para cargar la batería.

Cómo cargar coche eléctrico en España
Manguera enchufada a un vehículo en uno de los puntos de carga para coches eléctricos.

En caso de necesitar aumentar la potencia controlada con la empresa eléctrica, sumaríamos el pago de 54 euros mensuales adicionales. A todo esto, debemos apuntar también los impuestos estatales de siempre, como es el IVA. Estos deben pagarse sin importar qué tipo de vehículo compremos.

Ahora bien, al adquirir un coche eléctrico también reducimos algunos gastos. Por ejemplo, la recarga de un motor impulsado por electricidad es mucho más barata que el abastecimiento de diésel o gasolina.

Las recargas son más baratas y el mantenimiento también

El hecho de hacer 100 kilómetros con gasolina suele costarnos de media 6,30 euros, si tasamos el litro de este combustible a 1,26 euros. En cambio, con los coches eléctricos podremos cubrir el mismo recorrido pagando apenas 1,90 euros. Por supuesto, consideramos los precios actuales en España.

El mantenimiento de estos vehículos ‘ecológicos’ también suele ser menor. No se ha levantado mucha estadística al respecto, pero se estima que el ahorro oscila entre el 20 % y el 40 %. Recordemos que estos coches no requieren filtros, cambios de aceite o bujías. En términos mecánicos, estos coches son más simplificados.

Quizá lo más costoso podría ser el cambio de la batería. Sin embargo, estos implementos han demostrado tener una durabilidad garantizada hasta el momento. Y, gracias a las leyes anticontaminación españolas, el parking en algunas zonas es totalmente gratis.

Renault Zoe: el eléctrico más vendido de Europa

Si queremos hacer comparaciones, el Renault Zoe nos puede ejemplificar lo que cuesta un coche eléctrico. En el mercado, este es el modelo más vendido y uno de los más funcionales comercializados hasta el momento.

Renault Zoe es un coche eléctrico y ecológico.
El producto ecológico tiene cada vez más tirón a nivel de marketing.

El coste del Renault Zoe en un concesionario asciende a los 23 000 euros. Si añadimos el punto de carga, tendríamos un total de 24 300 euros, aproximadamente.

En realidad, un automóvil similar impulsado por gasoil puede costar unos 14 000 euros. No obstante, se estima que un conductor promedio gastará en combustible unos 16 500 euros durante la vida útil del vehículo. Por el contrario, el Renault Zoe o cualquier eléctrico nos traerá un gasto en energía no superior a los 2 500 euros.

Gracias a las políticas anticontaminación europeas, con un coche eléctrico nos estaríamos ahorrando unos 2 000 euros por parking. Por esto y por la reducción de costes de mantenimiento, ambos tipos de vehículos terminan implicando una inversión global similar.

En resumen, el problema con la automotriz eléctrica radica en el valor de los automóviles únicamente. Esto no deja de ser un problema: no todas las personas pueden costear esta inversión.

En el día a día, las leyes y los movimientos del mercado parecen indicar que este es el futuro de la conducción.  En los próximos años, se espera que estos precios disminuyan.