Consejos para conducir con remolque

Aunque parezca sencillo, conducir un coche con remolque implica contar con una serie de factores a tener en cuenta, por ello debemos familiarizarnos con su manejo antes de salir a la vía pública

Conducir con remolque no es una situación del todo atípica. Cada vez son más los conductores que se aventuran a llevar tras sus vehículos estos trasportes adicionales, todo por la búsqueda de más espacio para equipajes, así como para el traslado de motos, lanchas o hasta un pequeño cuarto para dormir.

Casi cualquier conductor puede aventurarse a remolcar estas cargas extras; únicamente deben atenderse algunas consideraciones puntuales, así como preparar los vehículos de la mejor manera: tanto los que sirven de motrices, como los que van enganchados detrás.

Preparación previa

Una vez que sabemos que vamos a conducir con remolque, deben tomarse las primeras medidas. ¿Qué tipo de remolque se va a transportar? Las consideraciones iniciales parten de esta pregunta.

Si se trata de una unidad ligera, de menos de 750 Kg, no es necesario ni matricularlo, como tampoco pagar un seguro extra. (Con la póliza del vehículo remolcador será suficiente). De igual forma, el carnet de circulación que debe portar el conductor, es el Tipo B.

Sin embargo, en el caso que se trate de un remolque no ligero, las consideraciones cambian. El transporte adicional debe estar matriculado y contar con su propio contrato ante una compañía aseguradora. Igualmente, el permiso de conducir mínimo exigido es el Clase C. (Pudiendo ser superior, acorde al peso de carga).

¿Dónde enganchar el remolque?

Antes de planear cualquier excusión, se debe instalar en el vehículo una bola de enganche. La colocación de este pequeño accesorio tiene que ser notificada a la compañía de seguros; de igual manera, este brazo debe superar una revisión técnica de rigor.

¿Cuánto peso puede remolcar un coche?

Para conocer esta cifra, bastará revisar el manual técnico. Allí se indica la carga máxima que puede llevar a cuestas cada vehículo, sumando el peso del remolcador y del remolque. Por norma general, la carga adicional nunca debe representar más de la mitad del peso del coche principal.

Realizar alguna práctica

Si bien conducir con remolque no es especialmente complicado, siempre es preferible tomar algunas prácticas en una zona despejada, antes de aventurarse por calles, avenidas y autopistas. Una de las maniobras que demandan mayor atención son los giros. Lo mismo que manejar de reversa.

Equilibrar el peso

Conducir con remolque.

No es una de las normas que más se cumplen, pero es siempre necesaria. Los excesos de peso representan un riesgo de seguridad para el conductor, así como para otros vehículos y peatones.

Lo ideal es intentar viajar con el maletero lo más despejado posible, para que la cola del vehículo permanezca paralela a la vía. En el caso del remolque, la carga debe distribuirse de tal forma que el centro de gravedad quede justo delante de los ejes.

Revisión final

Ya con todo en orden para emprender un viaje, el remolque tiene que pasar por una revisión final. (Lo mismo que el vehículo tractor). Deben atenderse luces y neumáticos, así como verificar que está correctamente anclado, sin riesgo de desprendimientos.

Conducir con remolque

Llegado el momento de la acción, las nuevas condiciones de manejo serán evidentes para el conductor apenas empezar el movimiento. Lo más llamativo es que el vehículo deberá emplear más fuerza para desplazarse y adecuarse a la velocidad de la vía. Nada que un conductor con sentido común no sea capaz de superar.

Mayor precaución en las frenadas y en los adelantamientos

Lo recomendable durante el tránsito por autopistas, es aumentar el margen de seguridad respecto a los coches que marchen delante. Uno de los aspectos a tomar en cuenta al conducir con remolque, es que el vehículo necesitará más metros para detenerse.

Así mismo, se debe tener conciencia que el coche viaja no solo con peso de más, también con metros adicionales. Por ello, al adelantar a otros vehículos, se debe considerar que se requerirá de más espacio para completar la maniobra.

Las ráfagas de viento: un factor de verdadero cuidado

Los vientos cruzados son responsables de un importante número de siniestros. Hasta conductores experimentados y alertas ante la arremetida de fuertes corrientes de aire, pueden perder el control de sus vehículos.

Cuando se conduce con remolque, las ráfagas de aire violentas se vuelven todavía más peligrosas; la fuerza que ejercen sobre el transporte adicional, puede ser catastrófica. Ante estas condiciones, la recomendación a seguir será bajar la velocidad al máximo; en casos muy extremos, detener la marcha por completo.