Opel Kadett GSI 16v, el deseado por los mecánicos

Alberto Fuentes · 30 octubre, 2019
La leyenda alemana es una de las más deseadas por los puristas, una obra de ingeniería capaz de regalarte una experiencia de conducción que jamás olvidarás

Dicen que ya no se hacen coches como los de antes. Ahora son más seguros, cómodos, efectivos… pero todos los que hemos tenido la suerte de haber conducido coches de carácter deportivo como el Opel Kadett GSI sabemos que esa famosa frase tiene mucho sentido.

El feedback que un coche como este es capaz de transmitir al conductor y lo que este se involucra en la conducción hace que todo un Golf GTI actual parezca inerte. Es como salir a hacer ciclismo con una bicicleta eléctrica; irás más rápido, pero no es lo mismo.

Por otra parte, los rivales que tenía el Kadett GSI eran muy duros de roer, como es el caso del Renault 21 Turbo, el Volkswagen Corrado, Volkswagen Golf GTI… Pero nuestro protagonista siempre fue uno de los preferidos por el público joven que solo deseaba un coche potente y divertido de conducir. Además, su mecánica era relativamente sencilla y fácil de reparar. Por eso, siempre era bien recibido en un taller.

Frontal del Opel Kadett GSI.
Diseño frontal del Opel Kadett GSI.

Diseño exterior del Opel Kadett GSI 16v

No hay fanático del mundo del motor que no le salga una sonrisa cuando se encuentra con un Opel Kadett GSI: sabe que esconde un potencial enorme y, por qué no, una estética imponente y atractiva.

El frontal es la parte más sencilla del coche; cambia lo justo –para lo que estamos acostumbrados– hoy día respecto al Kadett normal. Solo se añadieron las letras GSI en la parrilla de rejilla, un paragolpes del color de la carrocería y unas pequeñas salidas de ventilación en el capó.

La parte trasera desborda personalidad. Parece mentira lo que cambia un vehículo con pequeños cambios, como la franja en color negro que cubre casi todo el portón o el paragolpes específico del color de la carrocería y una salida de escape prominente en la parte izquierda. Antes, si veías una salida de escape así era porque había algo grande bajo el capó; hoy día es algo que ya no quiere decir nada.

Por otra parte, el Opel Kadett GSI 16v se hacía con la carrocería de tres o cinco puertas, pero era mucho más bonita la primera. Ambas lucían un alerón en la parte baja de la luna posterior que les daba aún más personalidad.

Diseño interior

El interior de los coches de los 80 y 90 es especial. Visto por los ojos de un adolescente de hoy día nunca te diría que es bonito. Incluso, seguramente pondría alguna que otra cara. Pero los que lo vivimos como algo normal les tenemos ese aprecio que hace falta para quererlos, porque hay que reconocer que eran sosos hasta decir basta.

Opel Kadett GSI.
Interior del Opel Kadett GSI.

El mítico volante de tres radios y el cuadro de instrumentos con la velocidad digital fueron lo más valorado del interior de este Opel Kadett GSI. Y es normal: una pantalla digital en esa época era cosa de coches mucho más caros.

Los asientos, por su parte, sujetaban muy bien el cuerpo, aunque los tapizados nunca fueros de las mejores decisiones de los Opel de la época. El salpicadero era recto y lleno de botones y palancas, al estilo de los años 80.

Para las reducidas medidas exteriores, con 3,99 metros de longitud y 1,66 metros de anchura, el Kadett era capaz de alojar a cuatro ocupantes con comodidad, y su maletero era más grande de lo que cabría esperar.

Motor del Opel Kadett GSI

Como buen compacto deportivo de la época, no podía faltar un bloque de gasolina de 2,0 litros y 16 válvulas bajo el capó, la base perfecta para trabajar. Rendía 156 CV a 6000 rpm, a las que llegaba de forma rápida y con una aceleración contundente y continua desde las 3500 rpm.

El par motor de 203 Nm hacía que sintieras toda la fuerza bajo el pie derecho, lo que incitaba a una conducción rápida, en la que siempre pedía más y más revoluciones. Las prestaciones, como es obvio para un coche con semejante motor y solo 990 kilogramos en vacío, eran magníficas, y es que tardaba de 0 a 100 km/h solo 7,7 segundos y alcanzaba los 224 km/h, un escándalo para la época.

Por supuesto, el cambio y la dirección parecían conectados directamente con el motor y las ruedas, sin piezas intermediarias que fastidien el tacto. La palanca en sí no era rápida, pero su tacto era metálico y con cierta dureza, como gusta en este tipo de coches. La dirección era lo suficientemente precisa y rápida para hacer una conducción deportiva, con un 40 % más de rigidez transversal que en el resto de Kadett.

Opel Kadett GSI.
Opel Kadett GSI en marcha.

En cuanto a la agilidad, nunca llegó a la nobleza de un Golf GTI de entonces, pero era mucho más rápido. Su chasis era menos permisivo en la conducción al límite, lo que lo hacía más divertido y, por supuesto, peligroso.

En definitiva, viejas glorias que todavía muchos desean tener en sus garajes, un juguete al alcance de todos, aunque conseguir ejemplares en buen estado se torna una tarea un tanto complicada.