Prueba del Opel Corsa GSi: casi un GTI

Alberto Fuentes · 10 marzo, 2019
Rápido, eficaz, divertido... El nuevo Opel Corsa GSi tiene todo lo que un utilitario deportivo necesita para hacerte pasar un buen rato en un tramo de montaña

Hoy tenemos con nosotros uno de los coches más emocionantes que te puedes comprar si tu presupuesto es reducido. El Opel Corsa GSi es un modelo irresistible para quien busque sensaciones al volante y que a la vez necesite cierta practicidad en el día a día.

Los rivales de este pequeño utilitario deportivo son muchos, pero los que más sombra pueden hacer al alemán son el Ford Fiesta ST, con 140 CV, o el Abarth 595, con 135 CV de puro genio italiano. A diferencia de la anterior generación del Corsa, ya no se va a fabricar el modelo OPC, por lo que toda la responsabilidad recae sobre este interesante GSi.

Diseño exterior del Opel Corsa GSi

Racing, ese es el adjetivo que mejor describe la estética de este Opel Corsa GSi. La marca alemana siempre ha sabido dar una preparación estética a sus vehículos deportivos muy llamativa, y este pequeño no iba a ser la excepción.

En la parte frontal destaca un parachoques con unas bocas de refrigeración más grandes situadas en los extremos del paragolpes y por una serie de piezas que imitan la fibra de carbono, repartidas por el capó, parte baja del paragolpes y espejos retrovisores.

También es muy relevante la bajada de suspensión respecto al modelo normal, con 10 mm menos, lo que hace que sus llantas de 17 pulgadas bicolor queden mucho más abrazadas por la carrocería.

A diferencia de lo que ocurre con otros utilitarios, en el Opel Corsa GSi sí cambia radicalmente la imagen el hecho de contar con solo tres puertas. Tiene un diseño mucho más deportivo y atrevido, aunque pierda mucho en practicidad y confort a la hora de entrar en el coche.

Opel Corsa GSi: trasera
Trasera del Opel Corsa GSi.

La parte trasera está dominada por un voluminoso alerón en la parte alta de la luneta trasera y una ancha salida de escape. Además, por si a alguien le queda alguna duda sobre el potencial que esconde este Corsa, las letras GSi del portón sacarán una sonrisa a todo nostálgico del mundo del motor.

Diseño interior y habitabilidad

Una vez dentro del Opel Corsa GSi, lo primero que nos llamó gratamente la atención fue la buena sujeción lateral de sus asientos, algo necesario dadas las capacidades del coche. El salpicadero es moderno, pero sin un diseño que levante pasiones. La pantalla multifunción queda colocada un poco baja y hay que apartar la vista de la carretera demasiado tiempo.

La calidad general es buena y no se escuchan ruidos ni molestas vibraciones, y eso que lo hemos probado en carreteras en un estado mejorable. Los plásticos blandos son escasos en su interior, y solo los encontrarás en la parte alta del salpicadero y en la parte superior de las puertas delanteras, aunque en esta zona la cantidad de mullido es insignificante.

El volante es perfecto por tacto y diámetro, aunque la forma achatada de la parte baja resulta molesta en conducción deportiva y te distrae cada vez que tus manos pasan por él. El pomo de la palanca es particularmente grueso, pero cómodo y preciso.

La posición de conducción no es todo lo deportiva que uno desearía en un coche de estas características. La configuración entre asiento, pedales –de aluminio– y volante hacen que la postura natural sea bastante erguida y, aunque puedes regularlo todo para colocar las piernas un poco más estiradas, no consigues una posición natural.

El espacio delante es sobresaliente y en ningún momento sientes que estás en un coche pequeño, cosa que no ocurre a la hora de entrar en las plazas traseras, ya que el gesto de echar hacia delante los asientos delanteros no es muy fluido y el espacio libre no es tan bueno como en otros modelos de tres puertas.

Opel Corsa GSi: interior
Interior del Opel Corsa GSi.

Una vez dentro, el espacio libre para las rodillas en estas plazas traseras es muy bueno, aunque no llega al nivel del nuevo SEAT Ibiza o Volkswagen Polo. El espacio a la altura de los hombros impide que tres personas viajen cómodas, y las diminutas ventanillas traseras hacen que te sientas demasiado incomunicado con el exterior.

El maletero es una prueba más de que no estamos ante un coche de última generación, y con 280 litros de capacidad se queda lejos de la mayoría de nuevas incorporaciones al segmento. A pesar de ello, las formas son muy aprovechables, aunque no cuenta con ganchos ni ayudas para sujetar la carga.

Motor y capacidades dinámicas

Bajo el capó se encuentra el verdadero sentido de este Opel Corsa GSi: un 1.4 turbo de 150 caballos que hacen del pequeño alemán un coche divertido y lo suficientemente rápido como para despertar ese piloto que llevas dentro. Pasa de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos y alcanza los 207 km/h.

Lo sabemos. No es un OPC, pero este GSi tiene una preparación casi tan radical como el brutal modelo de 207 caballos que ofrecía Opel en la anterior generación. La respuesta del motor es instantánea y contundente a partir de 2 000 rpm, pero no es hasta las 3 500 rpm cuando notas toda la rabia que tiene dentro este GSi.

La capacidad para subir de revoluciones y la sensación de ‘motor lleno’ en casi todo el rango de vueltas consiguen que hacer una conducción deportiva sea extremadamente sencillo. Mantener un ritmo elevado con este Corsa en un tramo de montaña es muy fácil y el chasis permite casi cualquier filigrana, pero la firme suspensión dará una paliza a tu espalda cuando pases por baches pronunciados.

La dirección es muy directa y se nota que ha sido diseñada para una conducción ágil, pero en tramos de autovía cuesta mantener una estabilidad lineal cómoda y necesita excesivas pequeñas correcciones para mantener la trayectoria deseada.

Opel Corsa GSi: lateral
Lateral del Opel Corsa GSi.

El tacto de los pedales es bastante duro, perfecto para conseguir la precisión que necesitas, pero puede llegar a cansar en zonas urbanas con continuos cambios de marcha. Aun así, a los pocos minutos te sientes muy unido al coche y este te da la suficiente confianza como para sacar todo su jugo.

El sonido del motor no es todo lo bonito que uno espera de un coche así, pero es muy natural y no han recurrido a la absurda moda de adornarlo a través del sistema de sonido del coche como hacen algunos de sus competidores.

Una vez en faena nos damos cuenta del buen hacer de los ingenieros con la puesta a punto del chasis del Opel Corsa GSi. No cuenta con diferencial autoblocante ni ningún sistema que lo emule, pero no lo necesita dada la capacidad de tracción que consigue. Es muy complicado despertar el subviraje, y más aún el sobreviraje, con un control de tracción muy poco intrusivo que solo interviene en el momento exacto y sin apenas influir en la conducción.

No es tan radical como el Abarth 595, pero nos recuerda mucho a las sensaciones y equilibrio que transmitía el anterior Ford Fiesta ST, lo que es todo un halago. Opel ha conseguido un equilibrio de primera con un precio de lo más ajustado; todo un caramelito para los amantes de este mundillo sin necesidad de potencias estratosféricas.

Precio y conclusión

El precio de partida es de 21 500 euros, pero con los descuentos oficiales es fácil llevártelo a casa por unos 17 000 euros. Si con semejantes argumentos no te convence el Opel Corsa GSi es que no te gustan este tipo de coches.

Pocos vehículos de este precio han conseguido sacarme más sonrisas enlazando curvas como este pequeño Corsa. Además, viene muy equipado de serie y goza de una fiabilidad más que contrastada. ¿Qué más se puede pedir?