Audi SQ8 TDI, con el motor diésel más potente de Europa

Enrique Canivell · 25 junio, 2019
El Audi SQ8 TDI es un enorme SUV que ofrece prestaciones propias de un deportivo y un comportamiento dinámico encomiable. ¡Tiene dos turbos y un compresor!

Los tiempos en el mundo del motor han cambiado tanto que no es raro ver variantes de enormes todocaminos con prestaciones propias de deportivos. Es el caso del Audi SQ8 TDI, un SUV del segmento F que de 5,01 metros de largo y que cuenta con el motor diésel más potente del continente europeo.

Esta versión de altos vuelos del Audi Q8 –derivada de los Audi Q7 y SQ7 TDI– completa la gama ‘radical’ de SUVs de la firma de los cuatro anillos, compuesta por los Audi SQ5, Audi SQ5 TDI y Audi SQ2. Todavía está por llegar la variante más prestacional del Audi Q3.

Diseño del Audi SQ8 TDI

Estéticamente, el Audi SQ8 TDI disimula su gran longitud gracias a sus proporciones atléticas y la caída de techo tipo cupé. Por delante, destacan las grandes entradas de aire laterales, la protección inferior y, sobre todo, su llamativa parrilla octogonal –de una sola pieza y de grandes dimensiones– con un marco cromado acabado en plata mate.

Los faros de serie son LED, aunque están disponibles los matriciales Matrix LED.

Audi SQ8 TDI: trasera
Trasera del Audi SQ8 TDI.

Lateralmente, al margen de la caída progresiva del techo, fijan nuestra atención las prominentes aletas, rellenadas por neumáticos de 285 mm de ancho en llantas de 21 o 22 pulgadas. También lucen los cromados en las taloneras, los marcos de las ventanas y las barras de techo.

En la zaga también resaltan los colores, de las protecciones inferiores y del discreto difusor que recoge las cuatro salidas de escape que avisan de lo que habrá bajo el pie derecho. La franja roja de las luces de freno se extiende por todo el portón para redondear el conjunto.

Interior sofisticado y tecnológico

Empezando por la parte negativa, la caída del techo restringe la capacidad del maletero, que resulta discreta con 605 litros en un coche de 5,01 metros. Pero la amplitud del habitáculo sigue siendo encomiable, y es que no podía ser de otra manera con una batalla de 3 metros. Los tres asientos traseros cuentan con regulación longitudinal independiente.

Audi SQ8 TDI: interior
Interior del Audi SQ8 TDI.

Como nos tiene acostumbrados la marca alemana, los materiales son de primera calidad, con inserciones de aluminio cepillado y tapizados en piel para asientos, consola central, salpicadero y parte superior de las puertas. Opcionalmente, pueden incorporarse toques de fibra de carbono o de madera de roble.

La iluminación ambiental opcional remata el carácter tecnológico del Audi SQ8 TDI, que además cuenta con instrumentación digital, sistema de infoentretenimiento y controles de climatización con pantallas táctiles, head-up display, control por voz y Wi-Fi, entre otros múltiples gadgets.

En cuanto al equipamiento de seguridad activa, este SUV presenta numerosos elementos, tales como:

  • Control longitudinal y lateral en crucero.
  • Control de crucero adaptativo.
  • Asistente de conducción en atascos.
  • Asistente activo de mantenimiento de carril.
  • Asistente de cambio de carril.
  • Asistente de cruce.
  • Asistente de tráfico cruzado trasero.
  • Sistema de advertencia de salida.
  • Asistente de maniobras.
  • Sistema de protección contra bordillos.
  • Visión 360º.
Audi SQ8 TDI: lateral
Lateral del Audi SQ8 TDI.

Dinamismo del Audi SQ8 TDI

A pesar de ser diésel, el propulsor del Audi SQ8 TDI combate el turbolag con un sofisticado sistema de doble sobrealimentación. Lo hace mediante un compresor eléctrico que actúa a bajas vueltas gracias a la energía aportada por la microhibridación a 48 V –que permite obtener la cotizada etiqueta ECO de la DGT– y dos turbocompresores que funcionan de forma secuencial, el segundo a partir de 2200 rpm.

Los turbos van ‘enganchados’ por dentro de las bancadas de cilindros del V8 a unas culatas cuyos conductos de escape en el interior de la ‘V’. De esa manera, el recorrido de los gases de escape es muy corto, lo que le otorga una muy rápida respuesta al acelerador, sobre todo para tratarse de un coche de gasoil.

Por si fuera poco, la potencia absoluta es la más alta para un motor diésel montado en un turismo europeo. Asociado a un cambio automático de 8 velocidades, se trata de un V8 4.0 de 435 CV y 900 Nm de par, con el que se acelera de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos.

Estamos ante un registro propio de un deportivo y no de un mastodonte de más de 2000 kilos que, encima, se defiende en las curvas gracias al eje trasero directriz, suspensión neumática adaptativa, estabilizadoras activas y tracción integral con un diferencial deportivo opcional; este redirige el par a la rueda trasera exterior para combatir el subviraje al acelerar y a la interior para recuperar la estabilidad en caso de sobreviraje.

Nota: la marca aún no ha facilitado los precios del Audi SQ8 TDI.