Aston Martin DBX, el último en pasar por el aro

Alberto Fuentes · 6 diciembre, 2019
El último en unirse a la fiebre SUV es el Aston Martin DBX, un modelo que quiere seguir la línea deportiva de la que hace gala la marca

Por mucho que una marca quiera ser fiel a sus raíces, el dinero es el dinero. Y la decisión de sacar un vehículo con carrocería SUV ya la tomaron hace tiempo otros como Porsche, Maserati o Lamborghini. El nuevo Aston Martin DBX llega para hacerse un hueco en este rentable mundillo.

A los que serán ahora sus rivales, como los Porsche Cayenne, Bentley Bentayga, Lamborghini Urus o Maserati Levante, no les ha ido nada mal. Y es que no hay mejor forma de sentir las cualidades de un superdeportivo con una carrocería que te permite llevar a toda la familia dentro, y que nos perdone el BMW M5 Touring

Frontal del Aston Martin DBX.
Diseño frontal del Aston Martin DBX.

Diseño exterior del Aston Martin DBX

La exclusiva marca británica ha querido plasmar toda la esencia de sus vehículos deportivos en el recién llegado, pero lo cierto es que no le sientan tan bien esas líneas a una carrocería elevada. No es feo, ni mucho menos, pero se esperaba algo más de la cuna de los diseños más elegantes de las últimas décadas.

El frontal es parecido al DB11, con la enorme calandra vertical y unos focos muy integrados en las líneas de la carrocería. Solo es una percepción personal, pero la imagen imponente que lucen los modelos deportivos no la encontramos en este SUV.

Aston Martin DBX, diseño trasero.
Parte trasera del Aston Martin DBX.

La parte trasera destaca por unos pasos de rueda muy marcados, unos pilotos que se unen en el centro y unas salidas de escape colocadas en una posición elevada. Lateralmente, se ve mucho más fluido de lo que cabe esperar en un vehículo de 5,04 metros de longitud, y todo es gracias a una cintura ascendente muy marcada, con una luneta muy inclinada y un pilar C ancho para dar un aspecto más deportivo.

Interior

El interior del Aston Martin DBX desprende todo el lujo que debe tener un modelo de la marca, con unas formas muy deportivas y lleno de tecnología. El cuadro de instrumentos consta de una pantalla de 12,3 pulgadas, mientras que la que va alojada en el centro del salpicado es de 10,25 pulgadas. Ambas son de origen Mercedes y se manejan con un obsoleto mando giratorio.

Como aspecto llamativo, el salpicadero mantiene una cantidad de botones inusual para los tiempos que corren, con un botón para cada función del sistema de climatización y otros tantos para los sistemas de conducción. No es algo que veamos como un punto negativo, sino todo lo contrario, pero es nadar a contracorriente.

Aston Martin DBX, diseño interior.
Interior del Aston Martin DBX.

El maletero tiene unos respetables 632 litros de capacidad, por lo que cumple con creces las necesidades familiares. Es un volumen muy superior al de un Bentley Bentayga, con 484 litros, o al de un Range Rover, con 522 litros de capacidad.

Motor del Aston Martin DBX

Para dar vida al primer SUV de su historia, el Aston Martin DBX equipa un gran V8 de 4,0 litros gasolina con 550 CV de fuerza inglesa; entrega un par motor de 700 Nm. Suena muy bien, pero con 2245 kilogramos de peso no lucen todo lo que debería, y eso que lleva una carrocería de aluminio muy ligera.

Con todo y con ello, acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y alcanza los 291 km/h, lejos de los 3,9 segundos que necesita un Cayenne Coupé Turbo en hacer la misma prueba. Como es de imaginar, el consumo es bastante escandaloso, y con 14,3 l/100 km, según el ciclo de homologación WLTP, nos hacemos una idea de las numerosas visitas que tendrás que hacer a la gasolinera.

Lateral del Aston Martin DBX.
Aston Martin DBX, diseño lateral.

Por su parte, la tracción es a las cuatro ruedas y la caja de cambios es automática de nueve velocidades. Cuenta, además, con un efectivo diferencial trasero para hacer más rápido el paso por curva que, a pesar del enorme peso, presume de un reparto de masas muy equilibrado, con un 54% en el eje delantero y un 46% en el trasero.

Conclusión

Aún no tenemos datos sobre el precio definitivo, pero no tiene pinta de que se acerque a un público tan variado como el rival de Porsche. Aun así, siempre hay un padre de familia que lleva tiempo deseando lucir un Aston Martin, aunque sea para llevar a los niños al colegio…