Uso del cinturón de seguridad en mujeres embarazadas

· 7 junio, 2018
En el año 2006 se modificó la Ley de Tráfico, y el cinturón se estableció como obligatorio para las mujeres embarazadas, en cualquier ciudad, trayecto o carretera

Está comprobado que el uso del cinturón de seguridad reduce, en un gran porcentaje, el riesgo de muerte en accidentes. Sin embargo, esto ha ido generando dudas sobre el uso del cinturón de seguridad en mujeres embarazadas, por los daños que podría causar al feto.

En España el uso del cinturón de seguridad es obligatorio; desde el año 1975 en las plazas delanteras, y desde 1992 también en las plazas traseras de los coches, para en 2006, volverse completamente obligatorio para mujeres embarazadas.

Distintos estudios realizados han manifestado que el uso del mismo reduce el riesgo de fallecimiento y de lesiones para la madre y el feto.

El uso del cinturón de seguridad en el embarazo.

En la práctica, los médicos avalan el uso del cinturón de seguridad en mujeres embarazadas, siempre que se tengan determinadas precauciones. El hábito de prestar más atención a la conducción durante el embarazo es uno de ellos, y quizá el más importante.

Precaución del uso del cinturón de seguridad en mujeres embarazadas

Muchas embarazadas piensan en la conveniencia de usar o no el cinturón de seguridad en el coche. Hay dos momentos durante el embarazo en los que se debe tener especial cuidado al conducir: el primer y último trimestre.

Durante el primer trimestre de gestación el líquido amniótico es escaso, por lo que el feto está menos protegido. Si tiene un golpe frontal puede originarse hemorragias uterinas por desprendimiento de la placenta, causando falta de oxígeno al feto.

A partir del comienzo del tercer trimestre, es importante reforzar aún más los cuidados al volante. El tamaño que adquiere el abdomen puede causar molestias al momento de usar el cinturón.

En caso de una frenada brusca o accidente, se puede adelantar el parto o causar traumatismos al niño; el riesgo para el pequeño es que su cabeza golpee con los huesos de la pelvis de la madre.

En ocasiones, puede que el embarazo genere una reducción de la capacidad visual. Por ello es importante tener en cuenta este factor, sobre todo si la embarazada tiene problemas de visión previos.

Uso correcto del cinturón de seguridad

Es importante llevar puesto el cinturón de seguridad de la manera adecuada. De esta forma, la seguridad es mayor y la comodidad también; la ley dice que debe ubicarse entre los senos y sobre las caderas de la embarazada, lo más abajo posible.

El cinturón de seguridad debe ir correctamente abrochado, y colocado de forma adecuada para resultar realmente efectivo.

La banda horizontal del cinturón debe estar debajo del abdomen, asegurando que se ajuste a las caderas y no suba hacia el vientre. La banda diagonal debe ajustarse sobre el hombro y el esternón, sin rozar el cuello; ambas bandas deben ajustarse al cuerpo sin holguras.

El mal uso del cinturón de seguridad en mujeres embarazadas puede causar múltiples lesiones. Hematomas, desprendimiento de placenta, traumatismos, rotura del útero, lesiones en el hígado, son algunas de ellas.

Cinturones especiales para embarazadas

Existe cierta tendencia a que el cinturón se desplace al abdomen, causando molestias tanto para la madre como para el bebé. Para evitar estos riesgos, varias empresas han desarrollado sistemas de sujeción para embarazadas que pueden resultar más cómodos.

Un ejemplo claro es la empresa noruega HTS; ha creado e introducido al mercado un cinturón de seguridad especial para mujeres embarazadas. Este dispositivo recibe el nombre de ‘BeSafe Pregnant’.

La función de este moderno cinturón de protección es mantener la banda inferior por debajo de la matriz, sin disminuir la efectividad del cinturón estándar; se puede facilitar la posición ideal, mediante un cojín adaptable al asiento del coche.

Otras recomendaciones para las embarazadas que conducen

Además del uso del cinturón de seguridad en mujeres embarazadas, hay otras especificaciones a tener en cuenta durante sus meses de gestación.

Durante este período, la embarazada sufre de trastornos propios de su estado, como náuseas, piernas hinchadas. Estos cambios físicos, y también los anímicos, pueden influir de forma negativa en su capacidad de conducción.

Otra recomendación es la de realizar recorridos cortos, conducir de manera relajada y no frenar bruscamente. Además, debe regularse el asiento y aumentar la distancia al volante según el progreso del embarazo.

Bajo ninguna circunstancia hay que desconectar el airbag de la plaza delantera. Y a partir de la semana treinta de embarazo, lo aconsejable es que la embarazada viaje siempre acompañada.