Qué es la maniobra de esquiva

Con esta 'técnica' de conducción se puede evitar un accidente mediante el sorteo de obstáculos; en esta circunstancia el coche debe mostrarse estable, sobre todo de la parte trasera

¿Has escuchado alguna vez algo sobre la maniobra de esquiva? Imaginemos que vamos por la carreta y repentinamente aparece un coche o animal delante de nosotros. Evidentemente, la única forma de salir ileso es cambiar bruscamente al otro carril, pero sin chocar con otro vehículo que venga de frente.

Como su nombre indica, este movimiento consiste esquivar cualquier objeto que se nos atraviese repentinamente. Su trascendencia en el mundo del automovilismo es tal, que dicha técnica es utilizada en las pruebas de seguridad de los coches.

En la práctica, lo adecuado es que todos los vehículos nos permitan realizar esta maniobra con éxito. En este tipo de eventualidades puede correr riesgo la vida humana, por lo cual debe tomarse muy en serio. Realmente no todo dependerá del vehículo; también será una prueba de pericia del conductor en situaciones límite.

¿En qué consiste la maniobra de esquiva?

Básicamente son dos los movimientos que se requieren para concretar esta maniobra de forma adecuada:

  • El primero tiene que ver con el acto de esquivar un objeto que aparece repentinamente delante de nosotros y que obstaculiza nuestro carril. El mismo entra con tal rapidez que nos impide frenar, lo que nos obliga a reaccionar y pasar a la vía de al lado.
  • La segunda reacción es de seguridad. Como nos hemos cambiado a un carril que va en sentido opuesto, es lógico volver rápidamente a nuestra vía.

Lo correcto para volver al carril es hacerlo después de pasar el obstáculo; entre otras cosas, para evitar el encontronazo con un vehículo que venga de frente. Si no nos quitamos, ese coche difícilmente podrá superar ambos objetos y se producirá una colisión.

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¿Por qué esta pericia in extremis sirve para realizar pruebas de seguridad? Todos los coches deberían poder reaccionar a este tipo de movimientos, con rápidos giros hacia lados opuestos. De no hacerlo, la seguridad de los ocupantes de ese vehículo no estaría garantizada.

La norma ISO 3888 contempla este movimiento

La maniobra de esquiva se pone de ejemplo con el objetivo de medir las capacidades de un modelo en carretera. A este ejercicio se le llama ‘la prueba del alce’ y es oriunda de los países escandinavos. Lo único que se necesita son algunos conos y un espacio libre para ejecutarla.

La norma ISO 3888 dispone de una prueba en dos partes. La primera mide la capacidad de un vehículo para hacer el doble cambio de carril. En la segunda, los espacios para hacer los cambios se reducen; hay que medir con ello la trayectoria de respuesta.

Para realizar los ensayos, se colocan tres carriles de conos. El primer carril es de 12 metros de largo, el de la contravía de 11 y el tercero de 12 metros. Los mismos serán dispuestos según la medida del ancho de cada vehículo. En la normativa ISO 3888 aparecen todas las especificaciones para realizar la prueba.

Prueba del alce

La importancia de realizar estos simulacros

Son muchas las variables que se tienen en cuenta al realizar este tipo de mediciones. Lo principal es la probabilidad que tenemos de salir ilesos de estas situaciones; el nombre que se da a estas cotingencias es ‘animal en medio del camino’.

  • Control de estabilidad: es fundamental que el coche no haga un ‘trompo’ y responda de forma estable al movimiento brusco de las dos curvas.
  • La estabilidad del chasis: los giros que se hacen en este tipo de maniobras ponen a prueba este componente.
  • Diferentes tipos de conducción: la respuesta de nuestro coche puede ser diferente debido a los sistemas de asistencia de conducción y la tracción. Lo correcto es saber responder en todo momento.
  • Las habilidades del conductor: se trata de que todos los componentes sean los adecuados para facilitar la maniobra. Ahora bien, al final todo podría depender de los reflejos y habilidades propias de cada uno de nosotros.

Publicaciones que valúan coches según la maniobra de esquiva

Los expertos escandinavos son creadores de este simulacro. En esos países existen revistas que valoran la seguridad de los coches en función de la ‘prueba del alce’. Una de las publicaciones con mayor prestigio es la sueca Teknikens Värld.

En los años 90 esta publicación tuvo importantes efectos; sus críticas generaron una corriente de opinión que obligó a la Mercedes Benz a corregir vicios en algunos modelos.

EuroNCAP también realiza múltiples ensayos para verificar el control de estabilidad de los coches. A la hora de comprar un coche nuevo, es importante verificar esta variable que podría salvar nuestra vida.

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