Imprudencias al volante que deberías evitar

Todos hemos cometido alguna imprudencia al volante, lo que significa aumentar el riesgo de sufrir un accidente y disminuir la seguridad; te contamos algunas de las imprudencias más habituales

Una maniobra arriesgada o el exceso de prisas para llegar temprano, pueden hacernos cometer imprudencias al volante. Aunque no lo parezca, un error de segundos puede generar un siniestro de dimensiones catastróficas.

Lo peor es que algunas de las siguientes omisiones las cometen los conductores con frecuencia. Sea por truco, distracción o desconocimiento, a continuación mencionaremos algunas cosas que es mejor evitar como conductores.

Colgarse del volante

A veces vamos cansados, hay poco tráfico y dejamos caer nuestro tronco un poco en el volante; algunos incluso ponen la cabeza con los brazos flexionados. Si un coche llegase a impactar al nuestro no tendremos ningún margen de maniobra para reaccionar.

En la práctica, el hecho de que otro conductor nos impacte es algo que simplemente no podemos controlar. Por eso, siempre debemos mantenernos en alerta y con una distancia media en el volante; los brazos firmes y paralelos, así como la espalda recta.

Utilizar el móvil durante la conducción

Según estadísticas de la Dirección General de Tráfico, las distracciones son el principal motivo de accidentes en España. Y el 90% de las que han generado accidentes de tráfico tienen que ver con el uso del móvil durante la conducción.

Un chico conduce usando el movil.

Algunas encuestas nacionales sostienen que el 43% de los jóvenes que manejan, chatean por WhatsApp en plena vía. Por ello el mensaje es claro: al conducir lo correcto es olvidarnos de manipular el Smartphone. Lo más adecuado es poner en práctica el dispositivo de manos libres para atender llamadas.

Evitar los recorridos que sean muy largos

Se ha comprobado que recorrer distancias cortas en automóvil es mucho más seguro que emprender largos viajes. Con cada kilómetro recorrido se incrementa la probabilidad de error humano. Esto es mucho más importante cuando el conductor ha consumido alcohol u otro tipo de sustancia.

Incluso estando sobrios, debemos recordar que el cansancio es una de las causas más comunes de siniestros. Es muy aconsejable parar a descansar al conducir durante dos horas.

Maniobras en la autopista

Confiar en nuestras habilidades cuando vamos tarde puede ser contraproducente. A veces pensamos que todo está bajo control, pero si los frenos o algún otro componente fallan podemos perder las riendas del coche.

Los adelantamientos imprudentes o hechos con ansiedad, suponen riesgos innecesarios. Los cambios repentinos de carriles inapropiados también pueden acabar en situaciones de peligro. El riesgo no es solo para nosotros, sino para el resto de los conductores.

Imprudencias al volante: tomar las curvas a alta velocidad

Hay quienes ven la vía despejada y toman las curvas sin la precaución adecuada. No hay que olvidar que en muchas curvas apenas si hay visibilidad, y sobre todo el peligro es mayor si no hemos conducido nunca por la carretera en cuestión.

BMW M3 E30: drift

Realmente nunca podemos saber con claridad lo que nos puede esperar al comienzo de una curva. El suelo puede tener algún desnivel, estar mojado en algún tramo o incluso, desgastado. Para evitar riesgos innecesarios, siempre debemos bajar la velocidad antes de entrar a este tipo de tramos.

Frenadas bruscas

Frenar bruscamente es una de las imprudencias al volante más peligrosas que existen. Al hacerlo, corremos riesgo de sufrir un impacto estando dentro del automóvil. Como seres humanos, es muy difícil medir la fuerza con que la que el carro ejerce el frenado.

Los expertos recomiendan frenar progresivamente, incluso en medio de maniobras de emergencia. Si perdimos el control o hemos sido chocados, lo recomendable es pisar el freno progresivamente. Las frenadas en seco con mucha intensidad bloquean el coche y la conducción, en ese momento tan crucial.

Coche pegando un frenazo.

Conducir sin el cinturón de seguridad

Aunque se diga repetidamente, esta es quizás la omisión que más vidas de ha llevado en las carreteras del mundo. Está demostrado que el uso del cinturón de seguridad evita la muerte en el 45% de los accidentes; como vemos, se trata un índice de siniestralidad bastante alto.

No existe razón alguna para omitir el uso de este implemento de protección para conductores y tripulantes. El hecho es que no podemos predecir cuándo estaremos implicados en un incidente desafortunado. Por ello hay que usar siempre el cinturón.

En resumen, siempre será recomendable actuar en función de la prevención y las buenas prácticas. No existe la necesidad de ponernos en peligro debido a una temeridad o descuido; las imprudencias al volante más pequeñas ya han cobrado miles de víctimas.

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