¿Cómo tomar la curva perfecta?

· 10 diciembre, 2017
Siempre hay margen para mejorar y reducir riesgos asociados a la conducción, que son mayores precisamente en los giros

La gran mayoría de los accidentes en autopistas o carreteras tienen lugar en los giros que se presentan en el recorrido. Imprudencia, exceso de velocidad, malas decisiones ante situaciones inesperadas o desconocimiento de la ruta, son algunos de los detonantes. Para reducir los riesgos, ¿cómo dibujar una curva perfecta?

Conducir por instinto

Pocos reparan en las cosas que cotidianamente hacen cuando van tras el volante, y es que conducir es una tarea tan mecánica como caminar, se realiza por inercia, sin analizar cada movimiento.

Si bien muchas personas tienen años de experiencia y nunca se han visto implicadas en incidentes de tráfico, no significa sin más que se trate de conductores perfectos. En todo caso, siempre hay margen para mejorar y reducir riesgos asociados a la conducción.

Clasificación de las curvas

En autopistas y carreteras, las curvas se dividen en cuatro tipos, según ángulo de giro y su grado de dificultad:

  • Abiertas: son las que presentan un ángulo superior a 90°. Representan, en teoría, el grado mínimo de dificultad.
  • Cerradas: cuentan con un radio de giro igual o cercano a los 180°. Coloquialmente se les conoce como ‘horquillas’.
Curva perfecta ras
Las horquillas son curvas extremadamente cerradas.
  • De ángulo recto: como lo indica su nombre, marcan cruces de 90 grados.
  • De doble radio: es cuando la calzada presenta, dentro de una misma curva, ángulos de distinto nivel. Pueden ser más cerrados al inicio y abiertos al final o viceversa. Los giros con estas últimas características también se conocen como curvas con radio decreciente.
  • Entrelazadas: es la sucesión de dos o más curvas, con ausencia de rectas –o unas muy cortas– entre ellas. Comúnmente, suelen considerarse como curvas entrelazadas aquellas que presentan ángulos de sentidos opuestos. Sin embargo, dos curvas claramente diferenciadas entre sí, aunque mantengan la misma orientación, también entran dentro de esta categoría.

Partes de una curva

Para efectos teóricos, las curvas insertadas en las autopistas y carreteras, se dividen en tres partes. Estas son:

  • Punto de entrada. Representa el lugar exacto en el que quien conduce empieza a girar el volante en el sentido que marca la vía.
  • Punto de contacto. Divide la curva en dos partes, no necesariamente iguales. También conocido como vértice.
  • Punto de salida. Como bien lo indica su nombre, marca el final del giro y la llegada de una recta.

La maniobra ideal para tomar la curva perfecta

Para conseguir giros óptimos y seguros, las recomendaciones a seguir son las siguientes:

  • Cuanto más cerrado sea el ángulo, la velocidad con la que se cruza debe ser menor. Tampoco debe ‘abusarse’ de la lentitud. En curvas con puntos ciegos, avanzar demasiado despacio puede ser tan peligroso como el exceso de velocidad por el riesgo de colisión por alcance.
Tomar curva perfecta
La atención a la carretera es necesario para evitar que una curva nos sorprenda a velocidad o colocación indebida.
  • Al empezar a ‘negociar’ la curva (momento en que se gira el volante en el sentido que marca la vía), las labores de frenado y reducción de velocidad deben haber concluido. Esto es así con el propósito que el vehículo esté equilibrado y los neumáticos bien asentados sobre el asfalto. 
  • Antes de tomar la curva, se debe ubicar el coche en el extremo externo del carril por donde se marcha, en relación con el sentido que adquiere la vía. A medida que el vehículo vaya adentrándose en el giro, el conductor se irá acomodando cerca del extremo interno del carril.

La parte central de la curva y los giros entrelazados

  • Después de atravesar el punto medio –zona de contacto o vértice– y que ya se vislumbre la salida, se debe acelerar progresivamente para ayudar al vehículo a dejar atrás la curva. En este tramo, los conductores deben ubicar con suavidad el coche sobre el extremo externo del carril, el opuesto al vértice o punto de contacto.
  • Si se trata de giros entrelazados, la recomendación es tomar las primeras curvas de la forma más pausada que permita la vía y llevar la marcha por el centro del carril. Cuando se vislumbre el último tramo, así como el vértice y punto de salida, ya se pueden adoptar los acomodos sobre la calzada descritos para las curvas ‘simples’.

Recomendaciones finales

Siempre que sea posible, hay acciones que deben evitarse para trazar una curva perfecta:

  • Esperar al último momento para frenar.
  • Acelerar justo al iniciar el giro.
  • Mover el volante de forma brusca o apresurada.
  • Pisar el acelerador antes de vislumbrar el punto de salida.
  • Invadir carriles de circulación contiguos. La curva perfecta siempre se toma sin ocupar los espacios de otros vehículos.