Colaboraciones entre marcas

· 4 julio, 2018
Vemos algunos de los mejores resultados de las sinergias entre marcas de coches, que decidieron colaborar juntas para mejorar los modelos

A lo largo de la historia del motor, algunas marcas han hecho colaboraciones que han dado lugar a interesantes modelos para el mercado automovilístico. En este sentido, hacemos un análisis de algunas interesantes colaboraciones entre marcas.

Mazda MX-5 Miata Special Edition de 2011

El primer modelo de estas interesantes colaboraciones entre marcas es la mezcla entre el Mazda MX-5 y el Fiat 124 Spyder. Así nació el MX-5 Miata en el año 2011.

Este modelo contaba con una carrocería descapotable y resulta ser el modelo de estas características más vendido de la historia. En este híbrido se mezcla la base de Fiat, que evoluciona gracias a un enfoque diferente con una carrocería mucho más musculosa y un aspecto más rudo.

En lugar de contar con un motor atmosférico de fabricación japonesa, el Miata incorpora un motor alimentado mediante turbo que desarrolla una potencia similar.

Toyota GT86

Por otro lado, está la colaboración entre Subaru y Toyota. La idea de esta mezcla fue desarrollar deportivos ligeros y asequibles, como el BRZ, el Toyota GT86 o el ya extinto FR-S. Estas son en verdad tres caras de la misma moneda que han experimentado distintos cambios y pequeñas modificaciones.

Toyota GT86.

Estos modelos cuentan con poco peso y tracción trasera entre sus características principales, con el objetivo de maximizar la sensación deportiva durante la conducción por curvas. El único inconveniente que pueden tener es que sus 200 CV pueden resultar insuficientes para unos modelos de estas características.

El combo Mercedes-McLaren

La mezcla entre Mercedes y McLaren es más que conocida, y también creó un modelo para la posteridad allá por los primeros años 2000. El más que famoso Mercedes-Benz SLR McLaren nació para plantar cara a icónicos modelos como el Porsche Carrera GT y el Ferrari Enzo.

Mercedes McLaren.

Entre los tres modelos mencionados, el SLR terminó por ser la opción más dócil. Aun así, esto es mucho decir, ya que el SLR McLaren cuenta con un motor de 5.4 litros de cilindrada y 8 cilindros dispuestos en V. Este propulsor de enormes características desarrollar una potencia máxima de 617 CV y un par de 580 Nm. En cuanto a su aceleración, puede pasar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,8 segundos.

Opel Lotus Omega de 1990

Otra de estas interesantes colaboraciones entre marcas fue el Lotus Opel Omega. Esta fue la berlina más existosa de Opel hace unas décadas, y se elevó hasta competir con el Ford Scorpio, que contó con una gran popularidad a finales de los años 80 y a principios de los años 90.  El Lotus Omega es una berlina de altas prestaciones, con 382 CV máximos de potencia. Este modelo destaca por sobreponerse ante el BMW M5 E34 y arrebatarle el título de la berlina más rápida del momento.

La historia del Lotus Omega comenzó con la adquisición de Lotus por parte de General Motors en el año 1986. Esta pequeña empresa inglesa estaba en apuros económicos y se ofreció al mejor postor a un precio bastante competitivo. La relación de su entonces director general con General Motors propició la compra por parte del gigante norteamericano.

Tras la compra, Lotus propueso a la altas esferas de Detroit la producción de una berlina de lujo. Este modelo pretendía ser un coche con la esencia de un Opel pero el comportamiento y las prestaciones de un Lotus. A General Motors le encantó la idea, así que comenzaron con el diseño y el desarrollo del proyecto.

Las características del Opel Lotus Omega

Del proyecto del Lotus Omega nació con un bloque propulsor de 3,6 litros e instalaba un enorme sistema de doble alimentación por turbo en serie, con turbines de la más alta calidad. Además, contaba con un enorme intercooler, con refuerzos en el bloque y pistones forjados.

Entre sus medidas, el Lotus Omega alcanzaba la ya mencionada potencia de 382 CV a 5 200 rpm, acompañada de un par máximo de 567 Nm a 3 800 rpm. En comparación, el BMW E34 del momento lograba una potencia de 315 CV máximos mediante un motor atmosféricos de seis cilindros, por lo que el modelo alemán le tenía bastante miedo al recién nacido Lotus Omega.

En cuando a su estética, el Lotus Omega mostraba un aspecto bastante amenazador, con rejillas de aireación sobre el capó y un kit de ensanchado para la carrocería. Poseía también unas llantas de 17 pulgadas y unos neumáticos de altas prestaciones.