Toyota GT86

18 junio, 2018
Este artículo fue redactado y avalado por el ingeniero mecánico David Sánchez Vicente
El deportivo del gigante japonés es de esos modelos que aún se resisten a la modernidad sobreasistida; pequeño, ligero y con buen tacto de mandos, su tracción trasera derrochará diversión para los amantes de la conducción

Es posible que Toyota haya perdido algo de fuelle con los años, pero con este modelo parece que la marca japonesa vuelve al buen camino. El Toyota GT86 se presenta como un coche deportivo a más no poder, pero mantiene el alma y el corazón de la compañía.

Después de más de una década con una ausencia total de coches verdaderamente emocionantes, bien entrado en el siglo XXI, desde la dirección de Toyota se dio forma a la idea de volver a fabricar un verdadero deportivo, el que a posteriori sería el sucesor del AE86, el Toyota GT86.

El exterior del Toyota GT86

Las primeras impresiones del Toyota GT86 hacen que uno se fije inmediatamente en los detalles que emulan a importantes modelos del pasado de la marca, como la forma de la caída del techo y las ventanillas traseras inspiradas en el Toyota 2000GT.

El nuevo frontal es más afilado y personalmente recuerda al diseño del primer Subaru BRZ, su primo hermano que también ha recibido una actualización este año.

Sin grandes cambios, el GT86 luce ahora más atractivo gracias a los pilotos traseros LED, llantas de acertado diseño o un alerón menos discreto, pero más en línea con la filosofía del modelo. Los detalles negros de parrilla, llantas y otros elementos contrastan a la perfección con el rojo. Es, bajo nuestro punto de vista, la combinación perfecta para el GT86.

Toyota GT86: trasera
Trasera del Toyota GT86.

El interior del Toyota GT86

El Toyota GT86 cuenta con una ergonomía y posición de conducción de las mejores que pueden encontrarse en la actualidad. Todo cae en su sitio y tiene un accionamiento preciso y directo, algo muy poco común en coches actuales, con mandos muy asistidos.

Los asientos recogen perfectamente el cuerpo, y el revestimiento en Alcántara y cuero es un acierto, ya que no dan demasiado calor y tienen una imagen más sofisticada que unos asientos de tela.

Eso sí, el sistema para acceder a las minúsculas plazas traseras es mejorable. Se debe tirar de una cinta en un extremo del asiento delantero para liberarlo y desplazarlo hacia delante. Sin embargo, en la realidad no es tan sencillo: exige mañana y algo de fuerza.

Este apartado quizás sea en el último que piense el comprador de un modelo de estas características, ya que el Toyota GT86 es más un coche de capricho y para disfrutar el fin de semana. Sin embargo, es plenamente utilizable a diario y apenas presenta inconvenientes si lo elegimos como único coche.

Toyota GT86: interior
Interior del Toyota GT86.

La mecánica del Toyota GT86

Bajo el capó de aluminio continúa el propulsor desarrollado conjuntamente con Subaru, un bloque bóxer de aluminio con 2,0 litros de cilindrada y admisión atmosférica que rinde 200 CV y 205 Nm de par. El fetichismo de la marca por el número 86 es tal que incluso el diámetro y la carrera de cada cilindro miden 86 milímetros.

El comportamiento del motor es de la antigua escuela, ya que exige revolucionarlo y llevarlo siempre por encima de las 4 500 revoluciones para disponer de un buen empuje y evitar el bache de potencia a medio régimen. Al igual que el resto de mandos, la conexión entre acelerador y motor es instantánea, sin retrasos en la entrega como sucede en los motores turbo.

Aun así, el corte de encendido es muy abrupto, como si nos toparamos con una pared, y da la sensación de que jugando con la electrónica podía entregar todavía más potencia por encima de las 7 200 revoluciones.

Por otro lado, la caja de cambios es otro elemento clave a la hora de extraer la quinta esencia del motor, gracias a unos recorridos muy cortos y un tacto duro pero preciso. Resulta muy placentero pasar por cada una de las seis velocidades para extraer toda la esencia del motor.

El precio del Toyota GT86

En definitiva, el Toyota GT86 2017 mejora sus puntos débiles para convertirse en una de las mejores opciones para quien busque diversión al volante. Renovado y con una estética aún más atractiva, el deportivo de la marca japonesa dispone de un equilibrio difícil de lograr en el mercado actual.

Una puesta a punto excepcional del chasis se pone al servicio del piloto para regalarle momentos únicos. Los muchos atractivos y los escasos defectos de este deportivo están disponibles por un precio de 32 990 euros.