McLaren F1, los años 90 fueron suyos

Y con razón, porque este superdeportivo era un adelantado a su tiempo del que solo se fabricaron 106 unidades, capaces de acercarse a los 400 km/h; supo combinar el rendimiento de un brutal V12 atmosférico con el uso extremo de materiales ligeros y muy rígidos al mismo tiempo

El McLaren F1 es, bajo nuestro punto de vista, el mejor coche jamás fabricado. Los hay más potentes, eficaces, e incluso más bonitos, pero ninguno ha conseguido tanto impacto en el mundo del motor como el que supuso el lanzamiento del F1 en los años 90.

No es una apreciación personal, en la actualidad sigue manteniendo el récord del vehículo atmosférico más potente del mundo, más de un cuarto de siglo después.

Apareció en una época en la que reinaba el Ferrari F40, un coche espectacular, capaz de regalar sensaciones como muy pocos coches saben hacerlo, pero el McLaren juega en otra liga hasta en el nivel de exclusividad, ya que Ferrari sacó a la venta 1 350 unidades y el F1 cerró los pedidos en 106 unidades, algo que el comprador de un superdeportivo agradece.

McLaren F1 1992: trasera
Trasera del McLaren F1 1992.

Nacimiento del McLaren F1

La primera unidad fue producida en 1992 y la última seis años después. Es este periodo le dio tiempo a escribir una de las páginas principales de la historia del automóvil, y es que su construcción no tiene parangón, con excentricidades y detalles nunca vistos. Os ponemos algunos ejemplos:

  • Levantar el capó trasero, donde se alojaba el motor, era una experiencia única. ¡Tenía todo recubierto de pan de oro! No era una decisión decorativa, sino que este metal es un excelente aislante para soportar el tremendo calor que desprendía el motor y el colector de escape.
  • Poseía un módem antediluviano: un dispositivo que se comunicaba de forma inalámbrica con la central de logística del vehículo para analizar los parámetros mecánicos del coche y así poder evitar posibles averías. Nos gustaría recordar que esto pasó hace más de 25 años.
  • Traía una pequeña caja de herramientas, pero no era cualquier caja, pues estaban fabricadas en titanio, uno de los metales más caros y resistentes que hay. Con ello, conseguían reducir el peso de cada pieza a un tercio respecto a una de acero. Además, venían recubiertas en color dorado por la capa en nitruro de titanio.

Sus primeros pasos en competición

McLaren nunca pensó destinar su F1 al mundo de la competición, pero la insistencia del público y la creación de las BPR Global GT Series lo consiguieron. Como resultado nació el McLaren F1 GTR, del que se fabricaron 28 unidades.

McLaren F1 GTR
McLaren F1 GTR.

Al modelo de calle le pasaba todo lo contrario de lo que le ocurría a la mayoría de coches que entraban a competir: debía bajar la potencia para encajar con las normas de la FIA y poder así competir en Le Mans.

Concretamente, tuvieron que instalar un restrictor de flujo en la admisión para rebajar la potencia a 600 CV, el máximo permitido. Como ya aventuraban las apuestas, arrasaron en la categoría GT1.

Características técnicas

La obsesión del Gordon Murray, su diseñador, era la reducción de peso, fin con el que llegó a límites impensables. Aquí os contamos unos cuantos:

  • Se utilizó aluminio, titanio y magnesio en la mayoría de piezas mecánicas y del chasis. Materiales tan resistentes y ligeros como caros.
  • Cuenta con un monocasco de fibra de carbono que solo pesa 100 kilogramos.
  • La carrocería también estaba construida íntegramente en fibra de carbono.
  • La piel de los asientos se hizo con la mitad de grosor para reducir peso.
  • Las llantas también pasaron por el dietista y se construyeron de magnesio.
McLaren F1 1992: lateral
Lateral del McLaren F1 1992.

Todo este trabajo e inversión para poder parar la báscula en unos asombrosos 1 140 kilogramos. Pero tanta ligereza no sirve de nada si no tiene un gran corazón que la mueva, y aquí no les tembló el pulso al acudir a BMW para equipar al McLaren F1 con un brutal V12 atmosférico de 635 CV a 7 400 rpm.

Con un par de 649 Nm, este superdeportivo era capaz de pegarte al asiento sin piedad. La respuesta del acelerador es instantánea y estira con ganas hasta pasadas las 7 000 vueltas.

La batalla, con 2 718 milímetros, es enorme para la longitud total del coche: 4 288 milímetros. Para poder gobernar tanta fuerza, montaba unos enormes neumáticos Goodyear F1 P235/45ZR-17 delante y P315/45ZR-17 detrás, diseñados expresamente para este vehículo.

Las prestaciones son de infarto; acelera de 0 a 100 km/h en 3,2 segundos y alcanza una velocidad máxima de 386 km/h, aunque el récord está en 392 km/h. En los años 90 no había ningún vehículo que pudiera rivalizar con el McLaren F1.

En definitiva, este coche de ensueño ha marcado una época y ha forrado de pósters las habitaciones de los jóvenes. Nadie como McLaren ha sabido manejar la exclusividad de un deportivo que, a día de hoy, le sigue costando encontrar rivales.

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