El mantenimiento del coche eléctrico en invierno

Francisco María García · 3 febrero, 2019
El coche eléctrico en invierno sufre en lo referido al nivel de carga de sus baterías, y la calefacción también supone un gran gasto de energía, lo que hace que la autonomía se vea reducida drásticamente

El problema con los nuevos motores eléctricos es que existe mucho desconocimiento sobre su comportamiento en épocas frías. Muchos conductores no saben si deben ofrecer cuidados extras a su coche eléctrico en invierno.

Sabemos que los motores de combustión necesitan de cuidados especiales en época invernal. Lamentablemente, la conducción de modelos eléctricos también está condicionada por los factores climáticos. Pero… ¿debemos ofrecer cuidados extras si tenemos un coche de este tipo?

El motor eléctrico es más eficiente en invierno

Está comprobado que los motores movidos por electricidad funcionan mejor en el frío que los diésel o gasolina. Por lo general, estos automóviles pierden menos calor y la batería no necesita de cuidados especiales.

Además, es bien sabido que los coches eléctricos implementan sistemas térmicos especiales. La idea es mantener una buena temperatura para la batería, que favorezca el movimiento de electrones. Por lo general, estos se activan automáticamente al experimentar temperaturas por debajo de los 20 o 15 grados centígrados.

No obstante, estos automóviles también sufren los embates de un invierno frío. El problema es que es poco o nada lo que podemos hacer para mejorar la situación. En efecto, las baterías del motor eléctrico se resienten más cuando son sometidas a bajas temperaturas.

El frío resta autonomía

Si los motores eléctricos parecen aún menos prácticos por la poca autonomía, en época invernal esto será peor. De hecho, los sistemas de calor de estos automóviles también funcionan con energía eléctrica. Al activarse, generan un gasto extra de recursos energéticos bastante considerable.

Conducir un coche eléctrico en invierno

Irónicamente, los conductores de países fríos se han decantado los últimos años por esta tecnología. Hay foros en los que se comenta que la autonomía del Tesla Model S disminuye hasta en 100 kilómetros.

Un coche eléctrico en invierno solo puede aprovechar el 50 % de su energía acumulada. Los fabricantes están al tanto de esta situación y trabajan para arreglarlo; la calefacción dentro del habitáculo también es problemática.

La calefacción interna consume energía

En los motores de combustión se aprovecha el calor sobrante emitido para la calefacción. Pero en el caso de los vehículos eléctricos, esta función consume energía de la batería… ¿Hay alguna solución a esto? Todavía no.

En este momento, los fabricantes barajan varias alternativas futuras para solventar dicha fuga energética. Una de las propuestas es trabajar con los materiales internos con la intención de que almacenen calor. La idea es crear una sensación térmica agradable a partir del funcionamiento de la batería.

Compañías como Tesla están probando con calefacción directa en los asientos, con lo que reducirían en un 20 % el consumo de energía. Por su parte, BMW estaría probando tecnología de rayos infrarrojos para calentar algunas partes del habitáculo. Incluso hay una propuesta con gas licuado proveniente del continente asiático.

En cualquier caso, todas estas soluciones tecnológicas están aún en fase experimental. Nada de esto podrá ser comercializado en el futuro próximo, por lo cual no hay una solución al problema; los propietarios deberán lidiar con esta inconveniente del coche eléctrico en invierno.

Coches eléctricos en invierno

Coche eléctrico en invierno: cuidado con el comportamiento dinámico

La influencia del frío invernal sobre el comportamiento de un modelo eléctrico es otro asunto delicado. Por ejemplo, los coches con sistema de frenada regenerativa solo se activan en ciertas condiciones de calor de la batería. Teniendo dificultades para alcanzar altas temperaturas, no es raro que los frenos funcionen con un rendimiento menor.

Otro inconveniente en este tipo de automóvil son los neumáticos. La mayoría de los fabricantes incorporan ruedas de poca adherencia para ahorrar la carga de electricidad. El resultado: coches con poco agarre en el pavimento.

Lo peor es que durante la época invernal es cuando más se necesita adhesión al suelo. Si no se toman las precauciones adecuadas, podríamos lograr que un simple viaje se convierta en una experiencia algo peligrosa. Bajo estas condiciones, la aceleración de estos coches se eleva un poco más de lo normal.

En resumen, podemos concluir que un vehículo de motor eléctrico no necesita mayores cuidados durante las heladas. Lo que sí necesitaremos es tener precauciones cuando nos pongamos al volante. Acelerar con cuidado será una necesidad, así como ir reduciendo poco a poco, en vez de contar con los frenos.

Es cierto que los coches eléctricos tienen algunas peculiaridades en base a sus características propias. Sin embargo, muchos de los cuidados y precauciones con ellos durante el frío son los normales para cualquier vehículo.