El funcionamiento del catalizador de tu coche

Francisco María García · 16 enero, 2019
El catalizador es una pieza que se integra en el sistema de escape del vehículo y sirve para no contaminar

En cualquier análisis de los componentes de coches, siempre se suele hablar del motor, la transmisión o los amortiguadores. Pero, por dentro, los automóviles tienen un grupo de componentes que cumplen diversas funciones trascendentes. El catalizador es precisamente uno de ellos.

Lo que no siempre sabemos es que este componente es importante para controlar el nivel de emisiones del vehículo. sSin embargo, su funcionamiento es mucho más complejo de lo que podría sugerir. Veamos de qué se trata.

¿Qué es el catalizador del automóvil?

El catalizador es una pieza situada entre el tubo de escape y el silenciador, muy próxima al motor. Su función es procesar sustancias contaminantes que salen del motor a grandes temperaturas. En los talleres mecánicos también se conoce como el convertidor catalítico.

Su aspecto es similar al de un apéndice con tuberías a los extremos y un recipiente central grueso. Es allí donde ocurre la acción catalítica que convierte el monóxido de carbono y los hidrocarburos en dióxido y agua.

Por dentro, el catalizador tiene una superficie con una forma similar a las celdas de los panales de abejas. En su fabricación suele tener envolturas de rodio, platino y paladio. Esto es necesario para aguantar las temperaturas y la toxicidad de las sustancias que se catalizan.

Catalizador: significado

Funcionamiento de este componente

La catálisis es un proceso químico encargado de oxidar los gases nocivos. Básicamente, se trata de transformar sustancias de alta toxicidad en oxígeno, nitrógeno y agua.

Este proceso ocurre en  medio de condiciones de temperatura muy altas. De hecho, el convertidor catalítico debe estar entre los 500 ºC y 700 ºC para cumplir con su labor.

En este proceso existe un componente que es esencial: la sonda lambda. Es este un mecanismo que regula la mezcla de agua, oxígeno y el monóxido de carbono. Para quienes no lo saben, el catalizador es un componente que tiene un tiempo de vida útil debido al desgaste. Por supuesto, también puede presentar averías.

Averías en el catalizador

En las revisiones realizadas en servicios técnicos se verifica, entre otras cosas, el estado de esta pieza. De hecho, pasar por baches o golpear la superficie inferior del coche no solo daña componentes como los amortiguadores o el cárter de aceite. El convertidor catalítico también puede experimentar el quiebre de su superficie interna de cerámica.

El incendio de este elemento o la entrada de combustible sin quemar también pueden ser problemáticos. Por estas razones, no es recomendable utilizar la maniobra de arrancar el coche empujándolo. Esta acción facilita que este fenómeno ocurra.

La avería del catalizador puede propiciar fallos en bujías, el filtro de aire y, por supuesto, la sonda lambda. Como medida de prevención, debemos estar alerta a las señales que nuestro automóvil da cuando este instrumento se daña.

Catalizador averiado

¿Cómo detectar fallos en el convertidor catalítico?

En ocasiones, las señales pueden ser algo tenues o difíciles de captar. Incluso entendiendo que pasa algo malo, podríamos pensar que se trata de otro tipo de avería. Un síntoma muy recurrente es la salida de mal olor por el tubo de escape.

Si cuando conducimos notamos un golpeteo metálico, esto puede ser indicativo de que el componente está roto. Claro que puede ser otra cosa y, por eso, lo correcto es dirigirnos al servicio técnico para salir de dudas.

Incluso si percibimos un color o densidad de humo que no es normal podríamos estar frente a este tipo de anomalías. Recordemos que esta pieza está directamente asociada al tubo de escape. Si sentimos que la aceleración del automóvil es algo menor de lo normal, también puede tratarse de esto.

Implicaciones de la avería del catalizador

Cuando este componente no trabaja debidamente, lo primero que tenemos garantizado es un aumento en las emisiones del coche. Los conductores suelen salir perjudicados en medio de inspecciones si no se dan cuenta a tiempo.

Otra cuestión es que la reparación de este componente es algo costosa. Solo comprar una pieza sustituta puede elevarse a cientos de euros. A ello hay que sumar a la visita que tendremos que hacer al taller mecánico, con el pago de la mano de obra de los profesionales.

Pero, en realidad, esta es una reparación justa y necesaria. Llevarla a cabo lo antes posible podría evitar desperfectos en otros componentes antes mencionados. Además, nos abstendremos de incumplir las leyes anticontaminación europeas.