Averías más comunes en un coche

· 19 diciembre, 2017

Los despistes pasan factura, y en cuanto a lo que al cuidado de nuestro coche se refiere esto no es una excepción. Cosas como no prestar atención a las señales que nuestro vehículo nos manda puede tener graves consecuencias para nuestro bolsillo.

Las  averías más comunes en un coche.

Atención al repostar:

Muchas veces a la hora de repostar ponemos la manguera en nuestro coche y mientras pagamos sin prestar ningún tipo de atención a si estamos echando el compuesto correcto para nuestro vehículo, dejando a un lado el detalle de si lo que estamos repostando es gasolina o gasóleo.

Puede parecer una tontería pero es un error bastante común. Si no se llega a encender el motor no hay ningún problema, pero los problemas llegan cuando este se enciende y este pequeño descuido puede llegar a costarnos 400 euros.

Mal mantenimiento:

Hay que cuidar nuestro automovil, suena obvio ¿verdad? pues muchas veces esto es algo que se nos olvida.

El buen mantenimiento de un coche nos puede salvar de muchas averías. Los cambios de aceite y otros líquidos de nuestro coche así como neumáticos, discos y pastillas de freno deben estar al día.

Ruido en los frenos.

Por otra parte debemos tener en cuenta la correa de distribución, la cual puede ser una de las peores averías y de las más costosas.

Que estos pequeños detalles nos pasen desapercibidos pueden provocar que tengamos que hacer muchas visitas al mecánico dejándonos grandes cantidades de dinero.

El punto muerto:

El estilo de conducción que tenemos también puede pasar factura en nuestro vehículo.

No hacer un correcto uso del freno de motor o circular en punto muerto puede hacer que el consumo de carburante aumente, pero también provoca una infinidad de fallos en el coche como por ejemplo fallos en las poleas y tensores de las correas.

Los acelerones y frenazos también son los responsables de muchas de las averías que nos hacen llamar a la grúa.

Terrenos escarpados:

Si tenemos un todoterreno nos será muy ameno y fácil poder hacer alguna que otra escapadita al campo.

Pero tras estas escapadas debemos tener en cuenta que este tipo de coches necesitan unos cuidados especiales como por ejemplo la necesidad de limpiar los conductos de refrigeración y calefacción tras estos viajes.

El mal estado de estos sistemas provoca fallos en algunos de los sistemas del vehículo lo que provoca que el motor se recaliente.

Advertencias luminosas:

Como hemos dicho debemos prestar atención a las señales que el automóvil nos esta mandando, algunas de ellas son las señales luminosas que nos advierten que algo no va bien.

Estas lucecitas, que se sitúan en el salpicadero, nos avisan de que algo empieza a ir mal y de no hacerles caso podemos acabar con una avería que puede salirnos cara.

Airbag:

Es uno de los elementos de seguridad más importantes de nuestro coche junto con el cinturón.

Este sistema tiene una vida útil de 10 años. En el caso de que alguno de los aribags de nuestro coche tenga algún problema se iluminará un piloto automático que nos avisará de ello.

Si esto llega a ocurrir, deberemos pasar por un taller mecánico para ver si simplemente tenemos que resetear la centralita o por el contrario tenemos que cambiar alguna pieza lo cual nos será más caro.

imagen de un Airbag tras entrar en funcionamiento en un accidente

Barra estabilizadora:

Estamos hablando de una de las barras que une las dos ruedas de un mismo eje para mejorar la estabilidad del vehículo en curva.

Esta barra forma parte del sistema de suspensión del coche por lo que en teoría debería durar toda la vida, sin embargo esto es solo la teoría.

Su deterioro con el paso del tiempo suele pasar desapercibido, ahora bien, no seremos conscientes del problema hasta que esta se rompa por completo, al ocurrir esto nos veremos obligados a sustituirla.

Corrosión de la carrocería:

Esta es otra de las cosas que no deberían pasar nunca pero que por desgracia ocurre.

Lo más común es que se forme óxido en la parte inferior, ya que esta es la que está más expuesta a la suciedad y al agua. 

Para evitar esto deberemos prestar atención a la carrocería y a los primeros síntomas reparar la zona, lijarla, aplicar una masilla y repintarla. El coste de todo esto suele estar entre los 200 y los 500 euros, dependiendo de cuanto de grande sea la zona a reparar.