Venturi Fetish

· 17 septiembre, 2018
En Venturi llegaron a anotarse algunos éxitos puntuales y sus coches de verdad podían competir en velocidad y diseño contra las potencias europeas 'clásicas' de Italia y Alemania, el Fetish es buen prueba de ello

En sus inicios, Venturi pretendía competir en el mercado de los grandes deportivos: Ferrari, Maserati, Alfa Romeo, Lamborghini y otros. Fundada el 1 de enero de 1984 en Francia, durante las dos últimas décadas del siglo XX no las tuvo todas consigo.

Sería después de un camino tortuoso, con el cambio de milenio, cuando llegaron nuevos aires para la compañía; entonces se decidió apostar en el mercado de los deportivos eléctricos. Es allí cuando el Venturi Fetish hizo su aparición.

Diseño del Venturi Fetish.

Lanzado en 2004, se convirtió en el primer deportivo completamente eléctrico, desde su concepción y diseño, hasta su ensamblaje final. Seis años más tarde, en el Salón del Automóvil de París se presentó una versión renovada y mejorada, que colocó al modelo a la par de los deportivos tradicionales, propulsados por motores de combustión fósil.

Venturi y Tesla: la batalla de los ‘eléctricos’

El Venturi Fetish y el Tesla Roadster tienen su batalla particular entre los deportivos amigables con el medio ambiente. Si bien el modelo monegasco apareció primero (desde 2001 la casa automotriz se instaló en el Principado de Mónaco), fue el desarrollado por Tesla el que terminó llevándose el crédito del primer súper deportivo eléctrico.

Más allá de lo anecdótico, ambos modelos dejaron en claro que los motores eléctricos no solo pueden ir a la par, también pueden superar a los tradicionales. Eso sí, no son coches económicos, están pensados para presupuestos importantes.

Diseño exterior

Los primeros modelos Venturi ofrecieron líneas de diseño que en su momento podían considerarse como futuristas. Desde el original prototipo Ventury (se escribía con ‘y’), hasta otros biplaza como el Venturi 260, mantienen una imagen que, salvo detalles puntuales (el dibujo de las llantas, por ejemplo) sigue vigente.

Con el cambio de mandos sufrido por la compañía y la decisión estratégica de solo producir autos libres de emisiones contaminantes, las propuestas estéticas se volvieron más osadas. Prototipos como el Volage o el América muestran una fachada realmente atrevida.

Ninguno de los modelos fue como otro que no ha superado la etapa de concept car: el Venturi Electric. Comparado con estos, el Fetish muestra una imagen más clásica.

Venturi Fetish: corazón 100% eléctrico

La primera versión equipaba un motor de 180 km/h, que podía acelerar de 0 a 100 km en 4,5 segundos. Aunque su velocidad máxima en torno a los 171 Km/h resultaba un poco discreta en comparación con los deportivos tradicionales. Incluso estaba por debajo de su ‘rival directo’, el Telsa Roadster, capaz de alcanzar los 200 Km/h.

Interior del Venturi Fetish.

En la práctica, la renovación de 2011 mejoró los registros. Se instaló un nuevo motor que hizo al Venturi Fetish ganar en potencia, pasando de 240 a 300 Caballos de Fuerza. Esto se tradujo en que la velocidad punta alcanzó la nueva marca de los 200 kilómetros por hora.

El Fetish tiene una autonomía de 350 kilómetros, a un desplazamiento promedio de 90 Km/h. Para que sus baterías repongan toda su energía, requieren de 60 minutos, siempre que se disponga de un cargador externo trifásico de 30 kW. En caso de emplearse el cargador de a bordo, se requerirán de al menos tres horas para alcanzar la carga completa.

Máxima exclusividad

Del Venturi Fetish solo se producen hasta un máximo de 10 unidades cada año. Quienes estén en capacidad y disposición de invertir 300.000 € para adquirir uno, deben esperar cuatro meses para poder conducirlo. Contados a partir del momento en que formalizan la compra.

Cada encargo se ensambla por separado, de manera completamente manual y siguiendo procedimientos artesanales. Los jerarcas de la automotriz aseguran que ni este, ni ninguno de sus posibles futuros coches, se producirán en serie. Por lo que expresiones como ‘solo unos pocos pueden conducir un Venturi’, son de gran precisión.

Esta exclusividad ofrece varios beneficios. Uno de tantos: un sistema de monitoreo Wi-Fi y GPRS, que permite a los ingenieros en la sede central en Mónaco, conocer en tiempo real el estado de todos los coches. Sin importar si se desplazan por las calles de Madrid, Dubai, Tokio, Nueva York o París.

Con esta tecnología de última generación, los conductores de un Venturi Fetish consiguen evaluar el rendimiento de cada motor, así como adelantarse a la aparición de fallos y anomalías.