Mantenimiento de la caja de cambios

Un coche conlleva unos cuidados básicos para asegurar su durabilidad en el tiempo, y uno de los elementos más propensos al desgaste es la caja de cambios, ya que está en constante uso; por ello vamos a ver como podemos cuidarla al máximo

Es importante ser consciente de que muchas averías, algunas de ellas muy costosas, se producen por malas prácticas al conducir. A pesar del aspecto robusto de la mecánica del vehículo, algunos sistemas son muy delicados. Entre ellos está la caja de cambios, que se encarga de permitir la transmisión de potencia desde el motor.

Una conducción delicada y eficiente evitará muchos problemas en el futuro. Además, supondrá un ahorro económico considerable, tanto en reparaciones como en combustible. Por ello, vamos a ver algunos consejos para el mantenimiento de la caja de cambios.

Cuidar la posición del pie y del embrague

Para empezar es importante tener en cuenta la posición de lconductor en el embrague. En este sentido existen varias conductas negativas que conviene evitar para no deteriorar el funcionamiento de la caja de cambios y acelerar su desgaste:

  • Apoyar el pie por completo sobre el embrague cuando no es necesario.
  • No pisar a fondo el embrague al hacer un cambio de marcha.
  • Levantar el pie del embrague demasiado rápido una vez que se ha metido al nueva marcha.

Todos estos gestos relacionados con la posición del pie puede ir desgastanto poco a poco el sistema del embrague, afectando negativamente a la caja de cambios.

Aunque parezcan detalles poco importantes, son movimientos que se repiten miles de veces durante los años de vida del vehículo. Esto produce un efecto que siempre trata de evitarse o minimizarse en los sistemas mecánicos, la fatiga.

se gasta el embrague

Controlar el punto del embrague

No controlar bien el punto del embrague del vehículo es algo habitual entre los conductores, especialmente al ser principiantes. En concreto, suelen surgir problemas al tener que aparcar o arrancar el coche estando en pendiente.

Poco a poco, la práctica irá mejorando la forma en que el conductor controla el embrague, de manera que pueda pisarse el pedal en su justa medida.

Además, es importante ser capaz de controlar bien el freno y el acelerador, pisándolos y soltándolos cuando es necesario y de manera ágil.

En caso de no hacer esto, el sistema del embrague puede sufrir calentamientos e incrementos de desgaste. Sin embargo, muchos vehículos modernos cuentan con ayudas a la conducción y en el aparcamiento para facilitar este tipo de maniobras.

Manejo de la palanca de la caja de cambios

Un buen consejo es utilizar el freno motor para reducir la velocidad sin pisar el embrague. Esto no solo favorecerá la vida útil del sistema, sino que permitirá un uso más eficiente de los frenos, lo que también contribuirá a evitar averías en estos componentes.

El principio básico es emplear la fuerza de oposión al movimiento que se da en el interior del motor para que el coche reduzca su velocidad.

Además, cuando el semáforo esté en rojo, también convendrá poner punto muerto. Esto evitará mantener pisado el embrague durante los segundos en los que estamos detenidos en el semáforo, reduciendo el desgaste en el embrague.

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Por otro lado, de igual forma que conviene no pisar en exceso el embrague ni mantener el pie sobre él durante demasiado tiempo, también será conveniente no tocar en exceso la palanca de cambios. Por ello debemos procurar no poner la mano sobre ella sin ninguna razón.

Pérdidas de valvulina en la caja de cambios

La valvulina es un líquido lubricante empleado en los engranajes de la caja de cambios del coche. Permite que el sistema se mueva correctamente y disminuye el rozamiento y el desgaste. En el sistema de la caja de cambios pueden existir fugas por las que se pierda este fluido, lo que puede suponer futuros fallos. Estas fugas pueden darse por varios motivos:

  • Un mal estado de los tapones de la caja de cambios puede hacer que se produzcan fugas de valvulina.
  • Un exceso de aceite también puede hacer que sobrepasemos el límite recomendado por el fabricante. Esto también puede dar lugar a una fuga de valvulina, además de mojar en elementos innecesariamente.
  • La sujeción de los tornillos puede perderse con el tiempo, debido al movimiento de los engranajes de la caja. Los compartimentos pueden abrirse y permitir filtraciones entre sí.
  • También pueden darse deterioros en las juntas que produzcan pérdidas de la valvulina. Es conveniente revisar estos elementos con frecuencia y sustituirlos cuando sea necesario.

Revisando regularmente todos estos elementos y siendo cuidadosos con el cambio de marchas durante la conducción, podremos evitar averías en el motor que den lugar a costosas reparaciones.

La caja de cambios es un elemento mecánica en constante movimiento, muy expuesto al deterioro y que puede ocasionar problemas graves si no se mantiene en buen estado.

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