Rolls-Royce Dawn

Francisco María García · 4 agosto, 2018
A primera vista, puede pensarse que se trata de un Wraith con techo de lona corredizo, pero para aclarar cualquier malentendido, los responsables de la filial premium de BMW han aclarado que más allá de semejanzas de orden estético, al menos tres cuartas partes de su carrocería son completamente nuevas

Pensando siempre en sus habituales clientes exclusivos, la compañía británica Rolls-Royce ha desarrollado un coche al gusto y  medida de cada uno de los miembros de su prestigioso club.

Desde el 2015, los amantes de los descapotables y de conducir a cielo abierto disponen del Rolls-Royce Dawn; un potente modelo con mayor deportividad que la mayoría de sus compañeros generacionales. Y ello sin renunciar ni un ápice a los lujos y a la elegancia de la casa.

Diseño exterior

El Rolls-Royce Dawn se vale de la mayoría de los elementos característicos de la firma inglesa; es el caso de la gran parrilla frontal, siempre acompañada por los faros rectangulares.

Aunque al igual que en el Ghost, el Dawn no ofrece líneas completamente rectas. De hecho, la suavidad de los vértices en toda la carrocería, es uno de los rasgos que terminan por aportar un aire más deportivo.

El ala posterior es prácticamente la misma ya utilizada en la ‘pequeña’ berlina de la firma (Ghost), así como en el modelo cupé (Wraith). Hay que destacar la poca renovación de elementos meramente decorativos que recarguen el cuadro.

En los laterales, otro rasgo inequívoco: dos grandes puertas de apertura opuesta al canon tradicional, conocidas también como ‘suicidas’. Y para dejar claro que no se trata de otro coupé, un techo de lona, que además juega a ser el elemento más rompedor dentro del tradicional porte señorial que siempre han exhibido los Rolls.

Diseño interior

El Dawn ofrece butacas individuales para cuatro ocupantes. Además de erigirse como el cabrío más lujoso del mercado, probablemente sea también el más cómodo. Al menos es el que mayor espacio ofrece a los pasajeros que viajen sobre las dos plazas traseras.

Interior del Rolls-Royce Dawn.

Todo el habitáculo está confeccionado con la extrema atención a los detalles que muestran siempre con orgullo los Rolls-Royce. Con materiales nobles que ofrecen la clásica estética británica, complementados por las tecnologías de infoentretenimiento desarrolladas por BMW.

La mayoría de los dispositivos de su equipamiento están controlados desde una pantalla táctil de 10,5 pulgadas, que permanece oculta bajo el salpicadero cuando no está en uso.

Como también es habitual para los clientes de la marca, el nivel de personalización de este coche puede multiplicarse cuantas veces se desee. O mientras los deseos particulares de cada propietario lo demanden.

Mecánica del Rolls-Royce Dawn

Para impulsar este potente modelo, se cuenta co un motor de 6.6 litros, 12 cilindros en V, de doble alimentación turbo; acompañado además por la ya tradicional transmisión automática FZ, de ocho relaciones.

En la motorización del Dawn encontramos 563 CV de potencia que le permiten pasar de 0 a 100 en 4,9 segundos; siendo su velocidad máxima declarada 250 Km/h, autolimitada electrónicamente.

Algunas voces no oficiales aseguran que sus desplazamientos alcanzan y hasta superan los 300 Km/h, sin que para ello tenga que realizar un mayor esfuerzo adicional.

Diseño del Rolls-Royce Dawn.

La suspensión por otra parte, es un rasgo que al compararse con sus ‘hermanos generacionales’ Rolls-Royce no resulta tan superlativa. Los pasajeros que viajen en las parte trasera pueden terminar vibrando cuando el coche ruede a altas velocidades.

Por otra parte, la estabilidad y agarre del Rolls-Royce Dawn, en curvas pronunciadas, termina lejos de la supresión casi total de balanceos que consiguen las carrocerías de los Phantom, Ghost o Cullian.

Precio

Como todo Rolls, quien pregunte por el precio, probablemente sea alguien que no pueda comprarlo. De serie su coste se ubica en torno a los 330 000 €. Con solo añadir un extra o exigir un elemento personalizado, la factura comienza a subir. Con la misma rapidez y vértigo con la que su motor desarrolla 100 Km/h.

En 2017 se estrenó una versión especial bajo la denominación Dawn Black Badge, con un precio de salida de 348 000 €. Una carrocería de porte todavía más deportivo, que se vale de un trabajo de pintura artesanal en color negro.

Pero la cúspide de la exclusividad se alcanza con un Rolls-Royce Dawn Black Badge, colección Adamas. Únicamente 30 unidades cuya definición pudiese resumirse en ‘la edición especial, de la edición especial’.

Hay algunos detalles de lujo, como los 88 diamantes incrustados dentro del reloj análogo del salpicadero que dibujan el símbolo de infinito. O una inscripción retroiluminada para identificar el coche, ubicada sobre los listones de los umbrales de las puertas.