BMW M1, el deportivo bávaro más especial

· 26 diciembre, 2017
El BMW M1 fue un coche de homologación que inició la serie M de la marca alemana, y en su concepción intervinieron firmas como Giugiaro y Lamborghini

De todas las categorías a las que puede pertenecer un automóvil hay una que destaca sobre el resto, de la cual han salido algunos de los mejores vehículos nunca producidos: los coches de homologación. Pero, ¿qué es un coche de homologación?

Se trata de una versión destinada a la calle, derivada de un producto desarrollado principalmente para la competición. Debido a esto, las unidades homologadas para calle suelen ser ediciones limitadas.

En el caso del protagonista de este artículo, el BMW M1, su concepción tuvo lugar para homologar el M1 Grupo 5, categoría para la que se necesitaban fabricar 400 unidades de calle.

Ahora, a prácticamente 40 años de su debut en público en el Salón del Automóvil de París de 1978,vamos a conocer un poco más de la historia que rodea a uno de los deportivos más legendarios jamás construidos. Este bólido es sumamente importante para la marca de Múnich.

En 1976 la filial deportiva de BMW se preparaba para comenzar el desarrollo del sustituto del CSL 3.0, y para ello se fijó en la normativa de la clase Grupo 5, la cual era la elegida para el Campeonato Mundial de fabricantes.

Como cabecilla del proyecto se encontraba Jochen Neerpasch, quien tuvo la idea de partir de cero con un deportivo biplaza de motor central movido por un V10 3.0.

BMW M1: trasera
La trasera del BMW M1 gozaba de un diseño revolucionario a cargo de Giugiaro

Rápidamente surgió el primer problema: BMW no tenía experiencia en el desarrollo de un coche con motor central. Ante tal tesitura se buscó apoyo externo en Italia, donde llegaron a un acuerdo con Giugiaro para el diseño del vehículo y con Lamborguini para la construcción del coche.

El trabajo del diseñador italiano fue sublime, y es que después de varias décadas luce tan fresco como el primer día. La carrocería de fibra de vidrio descansaba sobre un chasis tubular de acero. El tren de rodaje, por su parte, se componía por una suspensión independiente en cada rueda y discos ventilados de última generación.

Lamentablemente, apareció un segundo problema importante: no se podría montar un motor V10 como se había previsto, así que se reutilizó el 6 cilindros del CSL 3.0 con aumento de cilindrada hasta los 3,5 litros con 277 CV. Por su parte, el cambio seria manual de 5 velocidades.

La recepción del público al M1 fue muy positiva, pero cuando la producción comenzó Lamborghini tuvo que dejar el proyecto debido a que estaba al borde de la bancarrota y no podía destinar fondos a un proyecto ajeno.

El problema se solventó cuando Giugiaro se ofreció también para fabricar el coche, por lo que cada unidad producida en Turín (Italia) debía ser enviada hasta Alemania para terminar de ser ensamblada.

Todo este desbarajuste supuso el retraso en la entrega de los coches a sus clientes, por lo que idearon una pequeña competición para amenizar la espera. La BMW M1 Procar se celebró durante dos años y sus carreras tenían lugar en las vísperas de los Grandes Premios de Fórmula 1.

BMW M1: competición
El BMW M1 Procar fue la versión de competición, de la que solo se fabricaron 57 unidades.

Tras 457 unidades del M1 producidas sumando los 400 de calle y las unidades de carreras, el primer deportivo de motor central de BMW se ha erigido en un icono entre los entusiastas. Desde entonces se espera que la marca produzca un sustituto a la altura, y no algo similar como podría considerarse al BMW i8.