Mercedes SL73 AMG, lo mejor para despedir al último Mercedes de los de antes

Juan · 30 diciembre, 2019
Con apenas 85 unidades producidas, el Mercedes SL73 AMG es uno de los deportivos de Daimler más especiales. Su rareza y el hecho de que fuera el canto del cisne de la generación R129 lo colocan como uno de los objetos más deseables para coleccionistas.

Mercedes acostumbra a despedir a todos y cada uno de sus coches con una versión especial, sea o no un deportivo. Casos como el del malogrado Mercedes SLC son la excepción que confirma la regla. A comienzos del milenio, los alemanes decían adiós al último de sus coches históricos, el Mercedes SL R129, con su variante AMG más bestia.

Conocido como Mercedes SL73 AMG, fue el canto del cisne para un descapotable que llevaba a la venta desde 1989. Mantenía el aspecto exterior e interior, así como la calidad que caracterizaba a los productos de la marca de la estrella de antaño. Por este motivo, se le preparó un adiós por todo lo alto.

¿Cómo podía adquirirse el Mercedes SL73 AMG?

Actualmente, los máximos exponentes de Mercedes son los Mercedes-AMG GT y Mercedes Clase S en su variante cupé, que dejan muy mal parado a un Mercedes SL que ni en su versión más potente –SL65– es la sombra de lo que fue. Al contrario que ahora, años atrás el roadster de Stuttgart era un orgullo para la marca.

Mercedes SL73 AMG: Trasera.
Trasera del Mercedes SL73 AMG.

Por ello, se procedió a crear una variante muy especial para sus últimos años de comercialización, entre 1995 y 2001. Este era el Mercedes SL73 AMG, y no, no podías comprarlo directamente en el concesionario. Primero se debía comprar un Mercedes SL600 que, tras enviarse a AMG y pagar la correspondiente suma, se encargaban de realizarle la conversión.

Diseño específico

Por aquel entonces los diseños de AMG no eran tan agresivos y diferenciales con respecto al modelo del que derivan. En el caso del Mercedes SL73 AMG montaba los paragolpes abultados de la última revisión del modelo, pero la única diferencia con respecto a cualquier SL AMG era el tamaño de las llantas, que pasaban de 17 a 18 pulgadas.

Mercedes SL73 AMG: lateral.
Lateral del Mercedes SL73 AMG.

A nivel de habitáculo lucía la imagen de robustez que tan buena fama reportó a la marca. De formas cuadriculadas y ochenteras, las únicas concesiones a la tecnología pasaban por un climatizador automático y pequeñas pantallas líquidas en el cuadro de instrumentos. Sin embargo, la calidad de construcción estaba fuera de toda duda.

El interior podía personalizarse al gusto del cliente sin importar el coste.

V12 de 7,3 litros con sabor italiano

AMG colocó bajo el capó de este deportivo uno de sus mejores motores, un propulsor que cada vez que se habla de él nos lleva a Italia irremediablemente. De fábrica el coche equipaba un V12 atmosférico de 6,0 litros de cilindrada que al final de la conversión aumentaba hasta los 7,3 litros.

Los cambios realizados al motor eran muchos. Destacan la mejora de la admisión, pistones de titanio, nuevos árboles de levas, sistema de escape y numerosos refuerzos para aguantar la fuerza extra.

Tras los cambios la potencia final era de 525 CV y 750 Nm de par. Algunas unidades ofrecían hasta 565 CV.

V12 7.3 AMG: motor.
Motor V12 7.3 AMG.

La mejora mecánica fue acompañada por una nueva caja de cambios automática de cinco relaciones.

Con dos toneladas de peso, su comportamiento era más bien tranquilo, aunque a bajas velocidades, y sin apenas ayudas, todo podría desmadrarse. Alcanzaba los 298 km/h de velocidad punta y el 0-100 km/h lo firmaba en 4,8 segundos.

Este motor ha tenido una segunda vida. Tras el cese de producción del Mercedes SL73 AMG, este comenzó a cederse a Pagani para motorizar a sus deportivos. En su variante más extrema alcanzó los 800 CV de potencia del Pagani Zonda R. En los últimos años este ha sido sustituido por un nuevo V12 Twin-Turbo.

Valor en el mercado del Mercedes SL73 AMG

Originalmente, el precio de cada una de las 85 unidades fabricadas partía muy cerca de los 200 000 euros al cambio actual, aunque a buen seguro todas superarían dicha cifra base. Su escasez y el hecho de ser el último de los Mercedes ‘de verdad’ ha elevado su cotización a cotas muy importantes.

Muy de vez en cuando una de estas valiosas creaciones sale a la venta, aunque en 2019 surgió una oportunidad de oro. Una unidad de 1999 procedente de Japón con 35 000 kilómetros salió a subasta, aunque no hemos llegado a conocer, el precio final de venta. Otra unidad, esta vez de 1996 y con el triple de kilometraje, se vendió por 118 000 euros en 2015.