Honda Civic Type-R: el clásico revolucionado

· 14 noviembre, 2017
La variante radical de esta décima generación es sin duda una apuesta segura por la deportividad; un bólido que se centra en la máxima implicación en la conducción, con el objetivo de que sea similar a un vehículo de competición

Lanzado por primera vez dos décadas atrás, en 1997, el Honda Civic Type-R sigue reinventándose. El proyecto del Civic permitió salvar la crisis de ventas por las que pasó la fabricante japonesa en los años 70, al sacar al mercado un exitoso vehículo que acabó difundiéndose por todo el mundo.

Con su última versión, Honda llega a las diez generaciones del Civic, su cuatro ruedas más conocido. La filosofía de esta gama es lograr un vehículo de conducción precisa y emocionante.

Para ello, el Type-R responde a cuatro exigencias:

  • Conducción similar a la de un vehículo de competición.
  • Implicación del conductor en todos los factores, como maniobrabilidad y dirección.
  • Máxima sensación de control de la velocidad y el frenado.
  • Minimización de accesorios que distraigan al usuario de la sensación de conducción.
Nuevo Honda Civic Type-R
Nuevo Honda Civic Type-R.

Type-R 2017: la filosofía de esta gama llevada a su máxima expresión

El modelo Type-R 2017 maximiza la estabilidad a altas velocidades, ideal para quienes deseen llevar las posibilidades de este modelo al límite. La estética exterior se ha hecho más agresiva que nunca, lo que deja atrás la relativa discreción de la primera generación.

Quienes deseen llevar este vehículo al máximo no dejarán de lado la seguridad

Esto se ha conseguido con varios elementos aerodinámicos, y el más destacable es el gran alerón trasero, que sobresale por encima del cristal. Hay que tener en cuenta que esto aumenta la seguridad, al no interferir en la visión del conductor.

Esta estética tan agresiva es considerablemente arriesgada, al cerrarse las puertas ante quienes prefieren un vehículo de apariencia sencilla. Aún así, cabe decir que se le acaba viendo el atractivo.

Diseño interior tan llamativo como el exterior

En el interior del Type-R se encuentran detalles que no dejan de llamar la atención, con elementos coloreados como los cinturones, el volante o las líneas del salpicadero.

Honda Civic Type-R interior bicolor
Interior del nuevo Honda Civic Type-R.

La consola de mandos incorpora un cronómetro, un medidor de la presión sobre el acelerador y el freno y un testigo luminoso para las revoluciones. Todo esto pretende acercar más aún el vehículo a un modelo de competición. Eso sí, por mucho que el coche pretenda acercar al piloto a la sensación de estar en un circuito, no hay que dejarse seducir y poner atención a los riesgos de la carretera.

Un vehículo dedicado al piloto

El primer problema que se puede apreciar es la escasez de accesorios en relación al precio, que parte de los 40 000 €. Como hemos comentado antes, es así para mantener al usuario centrado en la conducción; y es que esto lo que se compra: sensaciones, para dejar atrás los pequeños y lujosos detalles.

El conductor es el protagonista en todo momento, con un volante, una palanca de cambios y unos pedales que responden con máxima precisión.

Las prestaciones técnicas: lo principal de este modelo de Honda

La elevada aceleración de este bólido japonés permite completar el 0-100 km/h en 5,7 segundos. Por otra parte, la velocidad máxima se sitúa en nada menos que 272 km/h.

Asimismo, cabe reseñar que las revoluciones por minuto estiran cómodamente hasta las 7 000, y es a 6 500 rpm cuando se alcanza el pico máximo de potencia.

Los 306 CV de este vehículo se transmiten a través de una caja de cambios de 6 velocidades. Para evitar sustos en caso de que una de las ruedas pierda adherencia, esta se frena automáticamente, mientras se mantiene la velocidad en las demás hasta que las cuatro vuelven a una situación normal de tracción.

 

Luna trasera pequeña Honda Civic Type-R
En el nuevo Type-R el alerón trasero sobresale por encima del cristal.

La suspensión también se ha mejorado, lo que permite una conducción más agradable en superficies más ásperas. A cambio, se paga una reducción en el volumen del maletero, y es que el Civic vuelve a incorporar, ahora sí, y como debía ser –y así fue en generaciones anteriores– para un coche de estas pretensiones un sistema multibrazo para la suspensión del eje trasero.

Aún con todo lo demás, la dureza de la amortiguación es regulable, lo que da de nuevo más control al piloto sobre cada elemento de la conducción. Esta regulación varía según sus tres modos de conducción.

El vehículo arranca en el modo Sport, que es para lo que nació. De ahí se puede pasar al modo Confort para una conducción sencilla y agradable, o al modo +R para maximizar la sensación de bólido de competición.

El tubo de escape se compone de tres salidas centradas, que permiten al modelo ganar 10 CV de potencia. A su vez, esta medida reduce el ruido a elevadas velocidades.

Mejoras en el trayecto por carretera

Aunque claramente no es un vehículo familiar, las prestaciones del Type-R contribuyen a una mejor sensación de conducción por carretera, lo que mantiene el confort en los viajes largos.

En definitiva, nos encontramos ante un vehículo de estética agresiva, aunque accesorios limitados. Un modelo que no evita llamar la atención y permite fusionar al conductor con el vehículo. Ideal para quienes desean disfrutar al máximo de la conducción, más allá de un simple desplazamiento de un punto ‘A’ a otro punto ‘B’. El nuevo Civic Type-R aporta, así, interesantes cualidades frente a otros vehículos deportivos actuales.