¿Por qué se producen los atascos?

· 12 marzo, 2018
Los atascos son un problema diario en medianas y grandes ciudades, si hablamos de horas punta, podemos prepararnos para emplear un buen rato en una retención de tráfico; vamos a intentar entender porqué se producen

Incluso en pleno siglo XXI ciertas cosas aún no tienen solución y quizás no las tengan en el futuro próximo; casi cualquier conductor se repite una y otra vez la misma pregunta: ¿por qué se producen los atascos?

La respuesta más común es que hay demasiados automóviles. Pero la situación es mucho más compleja que eso. Los cambios drásticos de carril, los accidentes, las malas prácticas de los conductores, la falta de semáforos, muchos factores influyen.

La afluencia de coches es la primera causa

Un embotellamiento ocurre cuando la cantidad de coches que transitan por una carretera se acerca o copa su capacidad máxima. En Madrid y otras urbes se ve cada día; estadísticamente, el número de vehículos que entran en un carril es de 2 200 por hora. Es decir, unos 4 400 autos en una arteria vial de dos canales.

Hay otras acciones que producen los atascos

Expertos en infraestructura han logrado enumerar diversas causas por las que se genera un embotellamiento en el tráfico. Es probable que varios conductores reconozcan muchas de ellas:

  • Reducción de carriles. Hay quien afirma que, cuantos más canales existan, más probabilidades hay de que aumenten los embotellamientos.
  • Presencia de curvas. Especialmente las curvas pronunciadas suelen obligar a la persona a bajar la marcha y eso conlleva a las retenciones.
  • Incorporación de otro vehículo al tráfico. Esto requiere que los demás hagan espacio, y el flujo se entorpece.
  • Accidentes o averías de un vehículo. Es inevitable que esto influya en el tráfico. De hecho, se suma un elemento: el “efecto mirón”. Cuando los conductores disminuyen la velocidad para enterarse de lo ocurrido.
  • Glorietas o rotondas. Ubicadas en medio de varias vías, semáforos o choferes que ceden el paso pueden hacer más lenta  la marcha.
  • Características de la carretera. Una vía inclinada, con líneas irregulares o desperfectos es causa de atascos. Si hay muchos vehículos pesados en tránsito, el panorama empeora, pues ocurre el llamado “efecto tapón”.
  • Conducción agresiva. Sin respeto a las distancias sugeridas, los coches van muy cerca uno del otro. Hay quienes no se miden a la hora de cambiar de carril o variar la velocidad.

Los embotellamientos son tiempo perdido

No hay ‘remedio’ de cura rápida para un atasco que ha iniciado su formación frente a los ojos del conductor. Y todo se agrava conforme avanzan los vehículos; transitan a gran velocidad, pero deben frenar repentinamente, incrementando los riesgos.

En este proceso, es importante conocer el mecanismo de descongestión, lo que permitirá al automovilista calcular el promedio de tiempo que perderá atascado en el tráfico.

Si hay un accidente, éste generará un atasco aproximado de 16 km de cola. Una vez que se regularice el tráfico, es posible que el último coche pueda salir de la retención en casi media hora. Esto se conoce comúnmente como ‘efecto acordeón’.

Tomar medidas para sobrevivir a los atascos

Existen diversas formas para evitar o minimizar los atascos. Entre las más comunes resaltan:

  • Compartir el vehículo entre varias personas. Habitualmente un coche puede recibir un total de cinco personas; es decir, cuatro vehículos menos circulando.
  • Impulsar campañas de protección al medioambiente. Esto quizás minimice el número de coches en las vías. Las personas se interesarán por reducir la emisión de gases tóxicos por combustible.
  • Mejorar el transporte público. Especialmente en las grandes ciudades. Los transbordos, paradas y descargas entorpecen el tráfico.
  • Promover la movilidad sostenible. Incentivar el uso de vehículos alternativos como bicicletas y monopatines eléctricos es de gran ayuda.
  • Hacer uno de las leyes. Como buenos ciudadanos, es importante usar las señalizaciones para avisar a los otros conductores que hay un accidente o avería.
  • Evitar salir en horarios o días de mayor afluencia. También hay que descartar las carreteras concurridas o muy conocidas.
  • Dejar de lado la curiosidad. Un buen conductor, respetuoso de las normas, dejará el vicio de detenerse a mirar cuando algo ha sucedido en la vía.
  • Mantener la calma. La solidaridad entre pilotos cuando hay una reducción de carriles permite hacer más llevadero el recorrido.

La solución está en manos de los conductores

No existen reglas 100% satisfactorias para actuar ante un atasco. Pero elegir la hora adecuada de entrada y salida, siempre que las ocupaciones lo permitan, puede ser de utilidad. Tomar precauciones sobre los horarios es aún más importante si el conductor piensa viajar.

En lo posible, el conductor debe estar descansado antes de sentarse al volante, sobre todo si le espera un largo trayecto. Controlar el mal humor hará de la conducción una mejor experiencia, sin frenazos o acelerones.

Ciertamente hay muchas cosas que los ciudadanos de a pie no pueden resolver. Como el diseño de muchas ciudades, que prácticamente se levantaron dentro de murallas, con escasos puntos de entrada. No obstante, la conciencia y la prudencia, son esenciales para contrarrestar las molestias y peligros de los atascos.