Ford Mustang Shelby GT500 Eleanor de 60 segundos

La famosa producción cinematográfica protagonizada por Nicolas Cage propició la popularidad de este modelo concreto; se trata de una preparación que se hizo para el rodaje de la película y que luego se vendió en las calles por un precio significativo

Ford Mustang Shelby GT500 Eleanor

Si eres un amante del mundo del motor y no has visto la película 60 segundostienes una cita pendiente. Protagonizada por Nicolas Cage, trata de un robo a gran escala de coches de lujo en un periodo de tiempo muy corto. Como coche principal aparece un Ford Mustang Shelby GT500 Eleanor, un modelo que te romperá el corazón, si es que no lo ha hecho ya.

Junto a Nicolas Cage, aparecen estrellas como Angelina Jolie y Robert Duvall, un reparto y un entramado que te harán pasar un buen rato frente al televisor, donde podrás disfrutar de los mayores iconos automovilísticos de la historia. Pero ninguno de ellos le resta protagonismo a nuestro protagonista.

El coche de la película

El precio actual de un Ford Mustang Shelby GT 500 de 1967 es estratosférico y la mayoría han sido restaurados por completo. Es normal que superen los 100 000 € y es un mercado muy limitado, con series numeradas muy deseadas por los mejores coleccionistas a nivel mundial.

Obviamente, nadie con dos dedos de frente tunearía un Shelby GT 500 del ’67, y los productores de la película lo sabían. Por ello, para el rodaje de las numerosas escenas se compraron nueve Ford Mustang Fastback del ’67 y les hicieron la preparación estética del GT 500 con los detalles característicos de Eleanor.

En su customización colaboró el famoso taller Chip Foose, que junto con el preparador Unique Performance crearon nueve joyas, varias de las cuales quedaron seriamente dañadas después del rodaje.

Ford Mustang Shelby GT500 Eleanor 1967

La preparación Eleanor fue una invención para la película, ya que nunca existió un Ford Mustang con esa terminación. La empresa Unique Performance fue consciente del éxito que causó el coche y sacó a la venta una serie de ejemplares numerados y preparados como los de la grabación, a un precio bastante elevado.

En la actualidad aun podemos conseguir uno y están disponibles con varios niveles de potencia. El Ford Mustang Shelby GT 500 Eleanor Base con 325 CV de potencia y el Performance, con nada menos que 575 CV. Todos ellos con la base del modelos Fastbacks del ’67 y ’68, nunca con el Shelby GT 500.

¿Por qué Eleanor?

En el gran robo de la película, los protagonistas decidieron dar nombre de mujer a cada modelo que iban a robar para cifrar la información ante posibles escuchas o redadas policiales.

Al Mustang que roba Nicolas Cage, al que deja para el final, le toca ‘por azar’ el nombre Eleanor en la famosa pizarra escrita en la pared del la nave, donde cavilaban sus planes con tinta invisible. Desde ese momento se creó el Ford Mustang Shelby GT 500 Eleanor.

Fue tal la aceptación del nombre por parte del público que todas unidades salen firmadas por Carroll Shelby e incluidas dentro del registro del Shelby American World Registry, lo cual aumenta considerablemente el valor del coche.

Shelby GT500 del ’67, el original

Del Mustang Shelby GT 500 de 1967 solo se fabricaron 4 123 unidades entre ese año y el siguiente para todo Estados Unidos. Contaba con un motor situado en posición delantera longitudinal que daba fuerza a las ruedas traseras mediante una caja de cambios manual de cuatro velocidades.

Coche Eleanor de 60 segundos

Lucía un enorme motor V8 (90º) de 7 051 centímetros cúbicos que emitía un sonido que dejaba sin aliento desde que girabas la llave de contacto. Con dos válvulas por cilindro y aspiración natural, era capaz de producir 355 CV de pura potencia americana.

Lo más sencillo de este tipo de coches suele ser el sistema de suspensión, pero este modelo presumía de una preparación especial, con brazos y muelles en espiral en la suspensión delantera y multibrazo con muelles semielípticos en la trasera.En cambio, el sistema de frenos era bastante limitado para un coche con pretensiones deportivas, con frenos de disco delante y tambor detrás.

Con todo ello, el GT 500 conseguía unas prestaciones estupendas para un coche de su década. Pasaba de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 215 km/h. Aunque no parezca mucho para los estándares actuales, recuerda que es una mecánica con 50 años a sus espaldas.

El sonido que era capaz de producir el siete litros era atronador, con una finura propia de un buen motor V8 y el sonido ronco tan buscado por los ‘muscle cars americanos. Una delicia que seguirá enamorando a generaciones futuras y que son solo un recuerdo del esplendor de los motores de gasolina.

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