Sistemas de dirección para vehículos, concepto y tipología

Francisco María García · 4 febrero, 2019
Los sistemas de dirección han ido avanzando a lo largo de los años, tanto en precisión como en eficiencia; se trata de un sistema clave en la seguridad de los vehículos

El poder de un coche está en la capacidad que nos da de movernos más rápido a donde queramos. Para lograrlo, y para una perfecta maniobrabilidad, los automóviles de ayer y hoy recurren a los sistemas de dirección. Sin este grupo de componentes simplemente no podríamos hacer nada con el volante.

¿Cómo es este mecanismo de la dirección?, ¿cómo funciona?, ¿hay diferentes tipos? A continuación, veremos algunos datos interesantes para contestar a estas preguntas.

¿Qué son los sistemas de dirección?

La dirección de un automóvil no se basa en una sola pieza, sino en la articulación y funcionamiento integrado de varios elementos, coordinados perfectamente entre ellos.

Básicamente, mediante el volante nosotros definimos el desplazamiento del vehículo; para que esto ocurra, el sistema debe ser movido mediante engranajes que transmiten dicho movimiento hacia las ruedas.

La dirección es definida por nosotros mediante una caña de dirección. En los vehículos antiguos, este componente era el sistema completo; en la actualidad, estos sistemas son complejos, con mecanismos dinámicos que permiten un movimiento más definido y una mejor respuesta.

Dicha complejidad obedece a los estándares de seguridad del presente. La idea es que el coche siempre se mueva a una velocidad similar a la de nuestra reacción; esto se traduce en una buena maniobrabilidad para el conductor. Por ejemplo, una dirección lenta no permitirá que realicemos una maniobra exitosa a la hora de esquivar un obstáculo.

Averías en la dirección

Características que debe tener toda dirección

Más que una dirección veloz, lo necesario es una respuesta precisa. En este caso, la precisión tiene que ver con la capacidad de los componentes para activarse al tiempo que movemos el volante. Por lo general, dicha respuesta ocurre en cuestión de milisegundos.

Para que exista precisión, los sistemas de dirección deben ser suaves. La suavidad permite que el conductor pueda realizar la maniobra en los tiempos correctos. Frente a un choque posible, mover rápido el volante y la respuesta adecuada es lo único que puede salvarnos la vida.

Añadido a la suavidad y la precisión, el sistema de dirección debe tener materiales de calidad para evitar una avería inoportuna. Otro aspecto fundamental es la irreversibilidad del movimiento; esto significa que las condiciones y fuerzas externas no generen impacto en los giros y maniobras.

Tipos de dirección

Hasta el momento se conocen cuatro tipos de sistemas para la dirección de automóviles. Estas serían mecánica, eléctrica, hidráulica y electrohidráulica. Cada una responde a diferentes piezas y funcionamiento.

  • Dirección mecánica: no implementa ni mecanismos hidráulicos ni electricidad para su funcionamiento; se desarrolla mediante una cremallera. Básicamente es el primer tipo de sistema implementado en la industria del motor.
  • Hidráulica: fue la que sustituyó después a la dirección mecánica. Esta consta de una bomba que se conecta al motor y su suavidad era quizás excesiva. En ocasiones, se debían implementar mecanismos extras para regular este aspecto.
  • Electrohidráulica: este sistema no depende del motor, sino que funciona mediante la batería. Su mayor ventaja es el ahorro de combustible propio de su funcionamiento.
  • Electromecánica: se requiere de un motor eléctrico para facilitar los esfuerzos a la hora de girar. Esta es la que utilizan la mayoría de los vehículos de la actualidad. Hasta el momento, es la más eficiente y también participa en los mecanismos de seguridad del coche.

Prueba de maniobra de esquiva

Los sistemas de dirección son probados según la capacidad que nos dan para maniobrar y esquivar objetos. La prueba de esquiva nos ayuda a medir la respuesta que tiene un coche en caso de tener que evadir un obstáculo. La ISO fija el estándar consensuado a nivel mundial para realizar esta medición.

Maniobra de esquiva.

También se conoce a la esquiva como la ‘prueba del alce’; este nombre se debe a que el ejercicio simula la aparición repentina de este animal en medio de la vía. Dicha situación es algo bastante normal en las carreteras de los los países escandinavos.

La respuesta se mide con un espacio entre el coche y el objeto, bajo una velocidad determinada. A los laterales, también se define un espacio de cierta estrechez, el cual se simula con conos.

Si lo analizamos bien, esta prueba define el nivel de precisión de nuestros sistemas de dirección; para los fabricantes y analistas, este ejercicio es un estándar en materia de seguridad.

Esta suma de componentes es fundamental en la composición interna de los vehículos. De su eficacia depende nuestra vida en situaciones de emergencia.