Subaru, un fabricante diferente para clientes aventureros

· 5 julio, 2018
Subaru es quizás el fabricante más atípico actualmente, y es una característica que les acompaña desde su fundación en 1953 y con elementos técnicos diferenciadores, como los motores bóxer y la tracción total, presente en todos sus coches

La industria automotriz funciona con un ‘todos a una Fuenteovejuna‘. Todos son rivales si, pero todos buscan el mismo objetivo tomando el mismo camino. Sin embargo, unos pocos fabricantes se resisten a ser una oveja más del rebaño, entre las que destacan Mazda y Subaru.

Como fabricante Subaru destaca en el mundo de los rallyes, donde la marca japonesa obtuvo una fama que aún le acompaña.

A contracorriente

Como buen fabricante nipón, los diseños y desarrollos se hacen teniendo en cuenta principalmente los gustos y necesidades locales, aunque últimamente los mercados más importantes –Europa y EE.UU– han ganado relevancia. Pese a todo, los últimos lanzamientos mantienen esa diferencia técnica que no tienen sus rivales.

Hablamos en primer lugar de los motores tipo bóxer. Esta configuración es de las más antiguas, y actualmente fuera de Subaru solo se mantiene en los Porsche 718, 911 y Toyota GT86, un clon de un Subaru. Son motores cuyo coste de de fabricación es ligeramente superior a uno convencional, pero cuenta con muchas ventajas.

Motor Boxer Subaru.

La principal ventaja de un motor bóxer es la estabilidad extra que aporta. Al situarse en paralelo al suelo, contribuye a reducir el centro de gravedad del vehículo. También destaca lo suave y sereno que es su funcionamiento ya que produce menos vibraciones.

Otra de las características que definen a Subaru es el uso de la tracción total en todos sus coches a excepción del BRZ. La potencia del motor y el nivel acabado no importan, y es que la tracción total está siempre disponible.

En lo único que Subaru ha seguido el mismo camino que el resto de fabricantes es la turboalimentación de sus motores. Al menos, los japoneses los integran en motores de gran capacidad y no en pequeños bloques de tres cilindros apretados y dudosa fiabilidad a largo plazo.

Aventura en los rallyes

Con casi total seguridad, la mayor parte de los mortales conoce a Subaru por su etapa en el Mundial de Rallyes o WRC, como deseen llamarlo. La llegada del fabricante nipón se produjo en los últimos momentos del Grupo B, con un preparado Legacy RS Turbo que no destacaba en nada.

Subaru Impreza 555 rally

Esta berlina de dos puertas derivó en el Legacy Grupo A, el cual mantendrían hasta 1993 con la vista puesta en estrenar el esperado y afamado Impreza Grupo A de la forma más preparada y exitosa posible a lo largo de la temporada. Además, ese año se introdujo la decoración azul y amarilla con State Express 555 como patrocinador.

El coche nació bien, por lo que para la temporada siguiente –la primera completa para el Impreza–, partía como favorito aunque terminó siendo superado por Toyota. Sin embargo, los chicos de Subaru se recompusieron y lograron ambos títulos en 1995 y solo el de equipos en 1996 y 1997.

Tras estos éxitos, no obtendrían más títulos hasta 2001 y 2003, ya con los Impreza especificación WRC y siempre en la clasificación de equipos. Desde entonces, el éxito imparable de Citroën los relegó a segunda fila hasta que tras la temporada de 2008 decidieron retirarse a causa de la crisis económica.

Actualidad

En la actualidad, la gama de Subaru para el mercado español se compone de siete modelos. El más antiguo de todos es una colaboración entre marcas, entre ellos y Toyota, con quienes desarrollaron la dupla BRZ/GT86 en 2011. El resto, modelos de gran calidad enfocados a los segmentos más solicitados.

Lamentablemente, el desconocimiento de la marca y una red de concesionarios más reducida que la de sus rivales les relega a una posición testimonial. Al menos, el la fiebre SUV les ayuda a mantener un nivel de ventas decente con el Forester y el XV, un SUV compacto derivado del Impreza actual.