Rolls-Royce Wraith

Vemos la imagen actual del Rolls-Royce Wraith, un modelo histórico de la firma de lujo que tras atravesar periodos de dudas llega deslumbrante para seguir dando su peculiar punto de vista a los coupés

La primera generación del Rolls-Royce Wraith se construyó a finales de la década de 1930. Era un auto con un motor de seis cilindros en línea y caja de cambios de cuatro velocidades. Una máquina bastante potente para la época, capaz de desarrollar hasta 137 Km/h.

Sin embargo, la vida de este modelo se vio seriamente afectada por al ambiente bélico. Entre 1938 y 1939 se fabricaron 492 chasis que de forma bastante accidentada, fueron comercializados durante los años de la guerra.

Tras un período incierto, algunos modelos de la casa de lujo tuvieron que ser rematados, otros pasaron largos periodos almacenados y al menos 16 fueron entregados al gobierno británico.

En 2013, 75 años después, Rolls-Royce trajo de vuelta el Wraith, convertido en un poderoso coupé con carrocería fastback. Se trata de un coche que tiene el honor de ser el más potente desarrollado en toda la historia de la compañía.

Exterior de Rolls-Royce Wraith.

Diseño exterior

Como suele suceder, solo es necesario observarlo una vez para identificarlo como un Rolls sin dificultad. Además de la parrilla característica, los faros rectangulares y el Espíritu del Éxtasis al frente, el exterior también exhibe las ‘tradicionales’ puertas de apertura ‘suicida’.

Su carrocería apuesta por un aire juvenil y contemporáneo, manteniendo la línea desarrollada en las berlinas Phantom y Ghost, de incluir elementos clásicos. De este último modelo heredó su retaguardia de estilo minimalista y con pilotos lejos de las frecuentes formas rectangulares.

Para complementar el aspecto exterior, el Rolls-Royce Wraith monta unas enormes llantas de aleación de 21 pulgadas. Además de seguridad, se aporta un alto grado de estética.

Diseño interior

Si un amante de los coches repentinamente despertara dentro de un Rolls-Royce Wraith, inmediatamente sabría que está en un auto que porta una Flynd Lady (dama voladora) sobre el capó. Lujo, elegancia, clase.

Interior del Rolls-Royce Wraith.

Ningún detalle que sobre, ninguna nota discordante. Todo en completo equilibrio, además de elementos trabajados con los mejores materiales, construidos y ensamblados de manera artesanal.

Lo vintage y lo moderno vuelven a combinarse a la perfección. Por una parte, un panel de instrumentos de agujas, prescindiendo de cualquier funcionalidad digital.

Al mismo tiempo, el salpicadero se equipa con una pantalla táctil de 10,25 pulgadas; desde allí pueden controlarse variados sistemas tecnológicos y de infoentretenimiento.

El habitáculo, que dispone de espacio suficiente para alojar con la mayor comodidad a cuatro tripulantes, guarda 18 altavoces para hace sonar los 1.300 watios de potencia del equipo de audio. También incluye un techo repleto de diminutas luces LED, que simulan una noche de cielo despejado y lleno de estrellas.

Mecánica

Con el Rolls-Royce Ghost también comparte plataforma. (La misma sobre la que rueda el BMW Serie 7 de quinta generación), aunque de dimensiones reducidas: 5.26 m de largo y 3.11 m de batalla.

Para mover su masa de 2.43 Kg al vacío, el Wraith emplea un motor de 6.6 litros de capacidad, con la típica configuración de la casa: 12V. Se trata de una máquina que ofrece 632 CV de potencia, el nivel más alto cuando se habla de un Rolls.

Otro elemento común dentro de su mecánica: caja de cambio de origen FZ, de ocho relaciones; con todo ello se obtiene una velocidad máxima declarada de 250 Km/h (autolimitada de forma electrónica).

En cuanto a la aceleración, si el Rolls-Royce Wraith de primera generación pasaba de 0 a 100 en 16,4 segundos (impresionante en su momento), la versión renovada lo hace en solo 4,5.

Pero más allá de una máquina envidiable, con rendimiento superlativo, a la conducción de este cupé también invita una impecable suspensión; está dotada con sistema de posicionamiento GPS, con la capacidad de interpretar las condiciones de la ruta.

Cuando se conduce un Rolls-Royce Wraith todo es suavidad y confort: la carrocería apenas advierte las irregularidades del pavimento o las curvas pronunciadas.

Precio

Tanto lujo, además de una historia llena de prestigio, tienen su precio. Quienes están dispuestos a pagarlo no se lo cuestionan; sin embargo y para la mayoría de los usuarios, un auto que de serie alcanza los 34o.126 €, es literatura de ciencia ficción.

Todavía más exclusividad demanda el Rolls-Royce Wraith colección Adamas, una edición especial limitada a solo 40 unidades. Sus valores diferenciales incluyen acabado bitono para la parte superior de la carrocería o el emblema del Espíritu del Éxtasis, construido con 294 capas negras de fibra de carbono.

Dentro del habitáculo, destaca el clásico reloj análogo del salpicadero adornado por 88 diamantes negros incrustados, que forman el símbolo de infinito.

Rolls-Royce Wraith: un cupé hecho para brillar

Siempre que se analiza a profundidad un Rolls-Royce, la conclusión final es la misma: el más lujoso de su tipo. Todo lo que hemos visto corrobora el mensaje de esta frase.

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