Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible, el sueño americano

Alberto Fuentes · 24 noviembre, 2019
El nuevo Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible será una de las referencias del segmento, uno de los que más sensaciones promete

El Corvette es uno de los vehículos más deseados de los Estados Unidos desde hace varias décadas, pero cada día se va pareciendo más al tipo de deportivo que gusta en Europa. El Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible es tan impresionante como eficaz, y ahora también lo puedes disfrutar a cielo abierto.

La lista de rivales que tiene este modelo es infinita, pero el que desea un Corvette lo hace por encima de todo. Y no lo cambiará por un McLaren por muy efectivo que sea en circuito, y más ahora que puede mirar a la cara a los mejores del segmento.

Diseño exterior del Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible

Desde que el motor delantero pasó a formar parte de la historia del Corvette, la silueta general ha cambiado radicalmente, como ya vimos en el Chevrolet Corvette C8. Lo más seguro, salvo que tuviera una caída en las ventas notable, es que no vuelva a la configuración anterior.

Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible, lateral.
Lateral del Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible.

El frontal del nuevo Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible es mucho más afilado y anguloso que el del modelo anterior, con detalles que parecen sacados de la casa de Lamborghini, como la forma de pico en la que acaba todo el frontal y hacia donde miran todas las líneas de la carrocería, incluidos los focos.

Lateralmente, se puede apreciar la reducción del tamaño del capó, ya que ya no cumple la función de alojar el enorme motor, por lo que se ha podido adelantar la cabina, lo que equilibra mejor el reparto de pesos entre los dos ejes. La forma de cuña y una bonita entrada de ventilación detrás de las puertas redondean un diseño muy trabajado.

La trasera es la más fiel a las raíces, con los inconfundibles cuatro pilotos traseros, ahora con un diseño tridimensional mucho más moderno y cuatro salidas de escape cromadas bastante convencionales para el diseño general del coche.

En cuanto a la arquitectura de la carrocería, se ha reforzado la viga central para equilibrar la falta del techo cuando este está plegado, por lo que no se resentirá demasiado la dinámica del vehículo respecto al modelo cupé.

Imagen desde arriba del Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible
Imagen superior del Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible.

Motor del Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible

Aunque saldrán versiones más potentes de este deportivo americano, no es mal comienzo este V8 atmosférico de 6,2 litros y 495 CV de potencia, con el que consigue bajar de los tres segundos en la prueba de 0 a 100 km/h, con el pack performance opcional instalado.

Toda la innovación que incluye en su diseño y configuración la compensa con la falta de turbo, lo que llena de nostalgia a todo amante de la conducción pura. ¿Subir de vueltas un 6.2 litros? No hay nada mejor…

Aunque con la capota rígida el sonido de esta bestia quedará bastante mitigado, desde el otro lado del charco han pensado que sería ideal equipar al C8 con una luna trasera eléctrica para poder escuchar el rugido de su V8, lo que debe poner la piel de gallina al notarlo detrás de la espalda.

Por otra parte, en comparación con el modelo cerrado, solo se ha incrementado el peso en 36 kilogramos, la mayor parte proveniente de los motores eléctricos que se encargan de abrir y cerrar la capota.

Trasera del Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible.
Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible, parte trasera.

Aunque sea poca la diferencia de peso, la firma ha equipado al Chevrolet Corvette C8 Stingray Convertible con una configuración de suspensión específica, ya que el centro de gravedad varía ligeramente.

Precio

Ya sabemos el precio que tendrá en Estados Unidos: 67 495 dólares, solo 7500 dólares más que el modelo de capota fija. A nuestro país, de momento, no hay noticias sobre su llegada, pero sí disfrutarán de él en Alemania, Francia y Suiza, aunque el precio se incrementará notablemente por el mero hecho de cruzar el charco.