BMW M8 Competition, un deportivo para ir con traje

Alberto Fuentes · 1 agosto, 2019
El nuevo BMW M8 Competition es toda una belleza, y si le metes el motor del M5 bajo el capó, nada puede salir mal

Los amantes del mundo del motor podemos estar de enhorabuena: los vehículos deportivos a todos los niveles están volviendo a tener el peso que merecen en el mercado y, cada vez, hay más modelos disponibles, como esta nueva versión: el BMW M8 Competition.

A pesar de sus 4,87 metros de longitud y 2,83 metros de batalla, nadie puede negarle a este alemán la etiqueta de deportivo, tanto por su imponente estética como por lo que esconde bajo el capó.

Su principal rival es el Mercedes AMG S 63 Coupé, pero también puede robar alguna venta a todo un Aston Martin DB11. En todo caso, vehículos de altos vuelos para ser la envidia del aparcamiento del trabajo.

BMW M8 Competition coupé y cabrio.
BMW M8 Competition coupé y cabrio.

Diseño exterior del BMW M8 Competition

Espectacular. No hay palabra que defina mejor al nuevo BMW M8 Competition, y es que, lo mires por donde lo mires, está proporcionado, con una línea muy fluida y un estilo muy cupé.

El frontal no varía entre la versión cupé y la cabrio y, siguiendo con la tendencia actual de BMW, la doble calandra delantera es enorme, aunque en este caso ha crecido más a lo ancho que a lo alto, cosa que se agradece. Además, el color negro brillante le queda muy bien y combina con las enormes entradas de ventilación del paragolpes.

Lateralmente, no sabría decir cuál me gusta más, si el cupé o el cabrio, pero ambos resuelven muy bien la enorme longitud del coche y, en ningún caso, se nota una desproporción, como sí le ocurre al Clase S Coupé.

BMW M8 Competition, parte trasera.
Parte trasera del BMW M8 Competition.

La parte trasera es la más impresionante del modelo, con los nuevos pilotos de BMW oscurecidos parcialmente. La zaga termina con una saliente que hace las funciones de alerón y un enorme y robusto difusor con cuatro salidas de escape, capaz de intimidar a cualquiera.

Los cambios respecto al modelo ‘normal’ se centran, sobre todo, en unas aletas más anchas, las carcasas de los retrovisores, el difusor trasero y el alerón específicos. Y, además, si optas por el paquete M Carbon, disfrutarás de multitud de piezas con acabado en carbono, lo que hace más radical aún su imagen.

Diseño interior

En el interior del BMW M8 Competition destacan los asientos de cuero exclusivos de esta versión, la llave multimedia de BMW, desde la que se pueden manejar varias funciones del coche, y la pantalla del cuadro de instrumentación BMW Live Cockpit Professional.

En cuanto al diseño, poco se diferencia de otros modelos de la marca de última generación, con un salpicadero de líneas mucho más limpias que antes y una consola central muy voluminosa que separa mucho las dos plazas delanteras.

BMW M8 Competition, diseño interior.
Diseño interior del BMW M8 Competition.

Como puedes imaginar, esta versión deportiva añade botones con los que se cambian las diferentes configuraciones del coche, como la suspensión, la información del Head-up Display, o el botón que selecciona entre Road, Sport y M8, la más radical.

Por su parte, el maletero es suficiente para meter las maletas de los cuatro ocupantes, con 420 litros de capacidad, aunque detrás solo es apto para personas de baja estatura o niños.

Motor del BMW M8 Competition

El motor elegido para dar vida a este BMW M8 Competition es el mismo que el que se usa en el BMW M5, lo que es muy buena noticia, ya que equipa todo un V8 gasolina de 4,4 litros con 625 CV a 6000 vueltas.

Al tratarse de una carrocería tan diferente, se ha tenido que modificar el sistema de refrigeración respecto al del M5 para adaptarlo a su nuevo emplazamiento, pero poco más se ha modificado; cuando algo funciona bien, es mejor no tocarlo.

Las prestaciones están al nivel de un deportivo de casi cinco metros, ya que acelera de 0 a 100 km/h en 3,2 segundos y 3,3 en el caso de la carrocería cabrio. La velocidad máxima, como es habitual en estos vehículos, está limitada a 250 km/h.

Para que te hagas una idea del potencial de este vehículo, es capaz de acelerar de 0 a 200 km/h en 10,6 segundos, gracias, en parte, al enorme par motor que desarrolla: 750 Nm entre 1800 y 5800 rpm.

Lateral del BMW M8 Competition.
Diseño lateral del BMW M8 Competition.

La caja de cambios es automática de ocho velocidades, denominada M Steptronic, y es de tipo convertidor de par. Es una caja que admite tres modos de conducción y en modo manual se maneja a través de las levas del volante.

En definitiva, y a falta de conocer el precio final que tendrá este BMW M8 Competition, parece que los deberes se han hecho muy bien con este deportivo, que entra en un segmento cada vez más demandado, reservado para unos pocos afortunados.