Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner, el final de una era

Alberto Fuentes · 16 enero, 2020
El nuevo Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner pone la guinda del pastel a toda una vida de lujo y refinamiento

En la firma británica se están viviendo momentos de cambios importantes, entre los que destaca el fin de la producción de uno de sus modelos más legendarios: el Mulsanne. Para rendir homenaje a toda una vida de satisfacciones, han decidido hacer una edición limitada denominada Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner.

Con ello no solo muere un modelo icónico, sino que se lleva con él uno de los motores más importantes de la historia automovilística del siglo XX, el 6,75 litros de Bentley, un corazón que lleva dando vida a los mejores modelos de la marca desde 1959, lo que lo convierte en el V8 que más años ha pasado en el campo de batalla, con las actualizaciones pertinentes.

El Mulsanne ha sido de los pocos modelos que ha plantado cara a Rolls-Royce, la marca –junto a Bentley– más representativa del lujo a día de hoy, pero en términos automovilísticos no renovar es sinónimo de morir, y otros modelos más modernos ocuparán su lugar.

Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner, trasera.
Trasera del Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner.

Diseño exterior del Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner

Los cambios estéticos que ha recibido este Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner son discretos, pero más que suficientes para darnos cuenta de que estamos delante de una versión especial, con más personalidad y con olor a despedida.

En cierto modo, esta edición tiene un carácter más deportivo y menos señorial, ya que prescinde de buena parte de los cromados que dan vida a otros Mulsanne para sustituirlos por piezas en color negro brillante o oscurecidas, una solución muy de moda últimamente.

Sobre el capó, encontramos la famosa figura Flying B oscurecida, con una presencia menos ostentosa, si es que se puede decir eso de un Bentley… Además, lleva placas conmemorativas repartidas por todo el coche; incluso, una luz de cortesía colocada en los retrovisores que proyecta la insignia de dicha edición especial en el suelo.

En cuanto al juego de llantas, también se han personalizado para la ocasión. Se trata de unas enormes llantas de aleación de 21 pulgadas con cinco radios, ya vistas en el Bentley Mulsanne Speed, pero con un acabado brillante y bicolor.

Interior

Por todos los lados se puede ver que el motor V8 es el verdadero protagonista de esta edición especial. Y podemos encontrar detalles que lo recuerdan por todo el habitáculo, como el de los mandos que controlan la climatización, que imitan la forma del tapón del aceite, o el número 6.75 bordado en los asientos.

Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner, interior.
Interior del Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner.

Por lo demás, el color negro deja atrás la clásica madera, lo que le da un aspecto más moderno y pierde ese carácter clásico que siempre lo ha caracterizado. No es que le quede mal la modernidad a un salpicadero semejante, pero sin duda se lleva mejor con la madera.

Motor del Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner

El otro protagonista de esta edición especial, junto con el modelo, es el motor. El 6,75 litros lleva décadas levantando pasiones entre los amantes de la marca, pero ya ha llegado la hora de decirle adiós.

Lo más llamativo de este bloque no son los caballos, ya que los 537 CV se antojan discretos para tanta cilindrada, sino la descomunal cifra de par motor: 1100 Nm. Esto es lo que hace que te enamores de este V8, la fuerza que es capaz de entregar desde apenas 1750 rpm. Además, este mágico bloque va asociado a la rápida caja de cambios automática de ocho velocidades del especialista en transmisiones ZF.

Caja del Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner.
Bentley Mulsanne 6.75 Edition by Mulliner, placa conmemorativa.

Por otra parte, consigue que los casi 2800 kilogramos de peso pasen bastante desapercibidos, ya que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y alcanzar los 305 km/h. ¿Es que hace falta más?

En realidad sí, y es una exclusividad que garantice un buen valor cara al futuro, cosa que consigue con las solo 30 unidades que saldrán a la venta, tres decenas de obras de arte que irán a parar al garaje de unos pocos afortunados.