La polémica de las pit babes

· 4 junio, 2018
El empleo que se estaba dando a las azafatas de imagen en el mundo del motor ha despertado rechazo por buena parte de los aficionados; es por ello que en la Fórmula 1 se han prohibido, aunque es una decisión que precisa que se replantee una solución para cubrir sus funciones

Al igual que ya sucedió en otras categorías del motor, como Moto GP, parte de la afición elevó sus quejas hasta los organizadores para mostrarles su desacuerdo con el papel que estaban ejerciendo las pit babes en los circuitos de Fórmula 1.

El origen de la polémica está claro, y es que es evidente cómo en las competiciones se muestra a estas azafatas como un producto meramente estético que ‘adornan’ la pista de salida.

La eliminación de las pit babes

Liberty Media prometió estudiar la situación y escuchar a todas las partes implicadas antes de tomar una decisión. Después de hacerlo, ha optado por la eliminación definitiva de las grid girls, también conocidas como pit babes. La elección no era sencilla y los más críticos no han tardado en mostrar su desacuerdo.

Hay muchos que sostienen que había otras salidas menos extremas que no pasasen por mandar al paro a todas esas mujeres. Cuando saltó la polémica, fueron ellas las primeras en alzar la voz para rogar que no les impidiesen hacer el trabajo que les daba de comer.

Las posibles alternativas a las pit babes

Se pueden usar carteles con pie para sujetar los números de los pilotos en la parrilla, o se pueden dejar las botellas de champagne en el suelo en el podio. ¿Cómo se va a hacer el trabajo de las pit babes ahora?

Pit babes en coches

Una pregunta interesante sería saber cómo van a llenar esa vacante que dejan, porque no solo se paseaban. Y especialmente, ¿quién va a hacerlo? A mujeres no las pueden volver a poner, lo que resulta evidente, pero, si solo escogen a hombres, ¿no estarían acaso discriminando también? Este tipo de debates siempre son complicados, y las soluciones se van instaurando poco a poco y, normalmente, no al gusto de todos.

Lo que está claro es que es un tema controvertido y que Liberty Media, como nuevo propietario de la categoría, quiere estar en todo y no dejar de escuchar a los aficionados. Sin embargo, también tendrán que aprender a mediar. No todo lo que se hizo antes de su llegada estaba mal, no todo es blanco o negro, y es que hay una escala de grises fabulosa donde elegir.

Las propias opiniones las pit babes

Marina, exazafata de imagen, ha trabajado en los grandes premios de motos de Montmeló. Lo remarca antes de expresar su postura sobre la erradicación de las azafatas de parrilla. “Como no habrá igualdad, y nunca habrá hombres y mujeres como azafatas, me parece bien que desaparezca, igual que me parecería bien que desapareciera Miss España, por ejemplo”, comenta.

Pit babes en motos

“Están un poco anticuados”. Aunque Marina asegura que siempre la han tratado bien, cuenta que hay compañeras suyas que lo han pasado peor. “Lo que se tendría que hacer es tratar a la azafata con respeto, pero como no se hace mejor, igual hay que quitarlo”.

La utilización de azafatas era algo que ya venía chirriando desde hace tiempo, sobre todo en las mentes más jóvenes. Esta disconformidad se vio reflejada cuando se eliminó una de las costumbres más criticadas del ciclismo, la de dos mujeres dando un beso al ganador de la etapa.

Los niños como alternativa a las pit babes

De esta forma, se pretende dar solución a la vacante que había quedado tras la despedida de las chicas de la parrilla, y a su vez darle la oportunidad a los aficionados más jóvenes de estar cerca de sus héroes. O por lo menos, eso es lo que alega Liberty Media, que no termina con una polémica cuando ya está metida en la siguiente.

Ya se hace en otras categorías como la Fórmula E, pero no por ello deja de ser una decisión controvertida. Los aficionados no lo ven claro y, sin duda, esto solo es el principio de la historia.

Liberty Media y la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), que también forma parte de la iniciativa, se han limitado a dar la noticia, pero no han entrado en detalles que, aunque un día fueron insignificantes, quizá hoy no lo sean tanto.

¿Qué ropa llevarán los niños? ¿Será diferente para niños y niñas? ¿Harán distinciones por género a la hora de organizarles en la parilla? Desde luego, la polémica puede alargarse cuanto ellos quieran.