Dieselgate: el escándalo de las emisiones de Volkswagen

· 8 febrero, 2018
El dieselgate dio al traste con la confianza de los consumidores en Grupo Volkswagen, acusados de falsear os datos de las emisiones contaminantes de sus vehículos intencionadamente

En septiembre del año 2015 salió a la luz un escándalo que implicaba a la compañía automovilística Volkswagen. El problema se debía a que el fabricante alemán había instalado un software en sus vehículos que provocaba un cambio en los resultados de la medición de emisiones.

En total fueron 11 millones los vehículos afectados, todos ellos con motores diésel y vendidos entre el año 2009 y el año 2015. Mediante este fraude, estos modelos podían superar de forma exitosa los estándares de emisiones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).

Sin embargo, estos vehículos producían una muy elevada cantidad de emisiones, que llegaban a superar hasta en 40 veces el límite legal.

Como compensación, Volkswagen llegó a un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos en octubre de 2016. Mediante este, la compañía se comprometía a pagar 17 500 dólares estadounidenses a los propietarios de los vehículos afectados.

Además, el fabricante fue condenado a pagar una multa de 4 300 millones de dólares al Departamento de Justicia estadounidense.

Acusación a Volkswagen

El comienzo de los problemas tuvo lugar cuando la EPA acusó a Volkswagen de introducir el ya mencionado software en sus vehículos con motores diésel.

De esta manera, sus vehículos superaron las pruebas de emisiones realizadas en estados como California. Sin embargo, los niveles de óxidos de nitrógeno, abreviados como NOx, eran mucho mayores que los permitidos.

Entre estos gases está el óxido nitroso, que será muy conocido por los aficionados a los coches tuneados. Todos estos gases son residuos producidos en la combustión del motor, especialmente al utilizar diésel.

Son sustancias altamente contaminantes y tóxicas, por lo que sus emisiones han sido estrictamente reguladas por varios organismos internacionales.

Sin embargo, las normativas europeas no han establecido aún límites de emisiones de estos gases en el sector de la automoción, al contrario que en Estados Unidos. De ahí que alla sido en esta país donde se originó el escándalo de Volkswagen.

Concretamente, fue el día 18 de septiembre de 2015 cuando la EPA formalizó la acusación a la compañía alemana. El sofisticado algoritmo instalado en los sistemas de medición podía detectar el momento en el que el vehículo estaba siendo sometido a una inspección oficial.

En ese momento, se cambiaban los controles del motor para minimizar las emisiones durante las pruebas. Por ello, los vehículos podían superar las pruebas de manera exitosa cuando en verdad emitian altas cantidades de contaminantes durante su circulación habitual.

Inicios de las medidas de emisiones

El inicio de los sistemas de medición de contaminantes tuvieron lugar en 1998, cuando la West Virginia University se embarcó en un proyecto para medir los gases producidos por los vehículos.

Años después, en el año 2012, se realizaron experimentos con este tipo de tecnología en modelos como el Volkswagen Passat, el Volkswagen Jetta y el BMW X5. Estas pruebas se realizaron en las costas de los alrededores de Los Ángeles, además de cerca de Seattle.

Por otro lado, ingenieros españoles como Vicente Franco y Rosaro Vidal, de la Universidad Jaime I de Castellón, se incorporaron en el año 2013 a los equipos de investigación del International Council on CLean Transportation (ICCT).

En colaboración con la Universidad de West Virginia, pretendían estudiar las diferencias de emisiones entre los vehículos de Estados Unidos y de Europa.

En este momento se descubrió que las emisiones de los vehículos de Volkswagen resultaban ser entre 10 y 35 veces superiores a las reflejadas en las pruebas de homologación. Estas mediciones fueron comunicadas a la EPA, que continuó con los estudios hasta destapar el escándalo en 2015.

Desde entonces, varios ingenieros han criticado las normativas europeas por ser demasiados laxas en cuanto a las emisiones de gases NOx en los vehículos. De no ser así, Europa podría haber descubierto el fraude de Volkswagen mucho antes.

La trampa desde dentro de Volkswagen

A raíz del descubrimiento del fraude han salido a la luz investigaciones internas de la compañía. En ellas se explicaba cómo, al no conseguir soluciones técnicas para superar los controles de emisiones, los ingenieros de Volkswagen decidieron incorporar el software a los vehículos para poder superar las homologaciones.

Tras las demandas de la EPA, varios altos cargos de Volkswagen, como el director ejecutivo Martin Winterkorn, dimitieron de sus puestos. La responsabilidad de solucionar el grave problema cayó sobre el director general de Porsche, Matthias Mueller.

Desde entonces, la compañía prometió ofrecer una rápida solución a los problemas debidos al escándalo de las emisiones. En consecuencia, estos problemas y el aumento de concienciación de los clientes sobre las emisiones de gases pueden suponer ventajas para el mercado de los eléctricos y sus novedosas tecnologías.