Iso Rivolta GT, el exclusivo Ferrari italo-americano

Juan · 8 junio, 2018
Este gran turismo combinaba la estética elegante y deportiva propia de los sofisticados coches italianos y la fuerza de los motores y transmisiones americanos; los frenos, sin embargo, provenían del Jaguar XJ

El fabricante italiano Iso es, por regla general, desconocido. Los pocos que tienen constancia de su existencia lo hacen gracias a uno de sus deportivos más míticos, el Iso Grifo, del que ya os hablamos con anterioridad en Buscouncoche.es. Sin embargo, la firma provenía de un pasado mucho más modesto.

Tras fundarse en 1939 gracias a Renzo Rivolta, no fue hasta pasada la Segunda Guerra Mundial cuando comenzaron la producción de pequeñas motocicletas. Con el paso de los años y el crecimiento de la marca, en la década de los 50 se aventuraron con un pequeño coche utilitario.

Este era el Iso Isetta, basado en el conocido Isetta de BMW, y es que bajo una misma plataforma diversos fabricantes vendieron su propio Isetta bajo licencia. Solo duró dos años en el mercado (hasta 1955), momento en el que la marca detuvo su actividad.

No fue hasta el Salón del Automóvil de 1962 cuando se supo de nuevo de Iso, que mostró una tremenda evolución con respecto a su primera etapa. Los italianos harían la puesta de largo de su nuevo producto, el Iso Rivolta GT, en honor al fundador de la marca.

Iso Rivolta GT: frontal
Frontal del Iso Rivolta GT.

Inconfundible estilo italiano

Se trataba de un esbelto Gran Turismo cupé de altas prestaciones con una configuración de habitáculo 2+2. Desde ciertos ángulos puede confundirse con un Ferrari o Maserati de la época. Este efecto se debe a que Bertone, encargado de su diseño, también colaboraba con las otras dos firmas.

Así pues, el Iso Rivolta GT se ve puramente italiano, además de muy proporcionado. La superficie acristalada es la justa y necesaria, y no hay lugar para líneas de expresión sin sentido en un coche cuyos 4 750 mm de largo lucían con porte atlético y señorial a partes iguales.

El nuevo coche era fruto de un ambicioso proyecto con el que se intentaba situar a Iso como un fabricante de élite, algo así como una Jaguar a la italiana, cosa que consiguió en menor medida. Con un mercado tan exigente como es el europeo, no se podían permitir crear una belleza que no fuese igual de buena por dentro.

Condicionado por el mercado al que iba dirigido, el Iso Rivolta GT se presentaba con un amplio habitáculo de cuatro plazas forrado enteramente en cuero y madera, con el volante, pedales y botonera en aluminio. Pese al gusto con el que se construyó, la prensa decía que pecaba de una calidad pobre para su precio.

Iso Rivolta GT: interior
Interior del Iso Rivolta GT.

Fuerza americana por partida doble

Como posteriormente se repetiría con el Iso Grifo, el Iso Rivolta GT combinaba la ingeniería italiana con la americana, concretamente con motores de origen Chevrolet. Estos ofrecerían hasta dos configuraciones diferentes, las mismas ya disponibles en el Chevrolet Corvette de la época.

Se conocían como Rivolta GT IR 300 y GT IR 340. Como su nombre indica, el primero entregaba 300 CV de potencia, mientras que el más potente ofrecía 340 CV. Esta fuerza se extraía de un bloque V8 de 5,3 litros, lo suficientemente capaz para mover los 1 750 kilos que pesaba el coche.

Por si fuera poco, para acompañar esta buena dosis de potencia, Iso tomó también de Chevrolet la transmisión, mientras que el equipo de frenos provenía de los Jaguar XJ de entonces. El tomar tantos componentes de GM supuso un plus en el mercado norteamericano, donde se vendió la mayor parte de la producción.

Objeto de deseo

Resulta curioso como un coche diseñado a la europea triunfa al otro lado del charco. De hecho, se estima que más de la mitad de la producción fue a parar a Estados Unidos, producción que se detuvo en 1970 tras 797 unidades fabricadas.

Las pocas unidades ensambladas, unido al experimento de montar un gran bloque motor americano en un esbelto gran turismo italiano, ha convertido al Iso Rivolta GT en un objeto de deseo para los coleccionistas. A día de hoy, las pocas unidades que salen a subasta alcanzan seis cifras, cuando en 1963 costaba el equivalente a 9 000 euros.