Volvo V90, para familias viajeras

Alberto Fuentes · 2 junio, 2018
Seguridad, refinamiento, habitabilidad, equipamiento y seguridad definen a esta ranchera de la marca sueca, la cual presenta unas líneas rectas y estilizadas

El Volvo V90 es la variante con carrocería familiar del S90, un modelo que llegaba al mercado en 2016 con todos los ingredientes necesarios para quitar ventas a sus competidores alemanes, aunque las cifras de ventas no le acompañan.

Los principales problemas de este modelo se llaman BMW Serie 5 Touring, Mercedes Clase E Estate, Audi A6 Avant o Jaguar XJ, por poner unos ejemplos. Cualquiera de estos vehículos goza de una extensa trayectoria de éxitos, y en temas automovilísticos es muy complicado sacar al comprador de sus costumbres.

Aun así, el Volvo V90 tiene argumentos de sobra para competir cara a cara con los más laureados de su segmento. Veámoslo por partes:

Diseño del Volvo V90

Largo, esa es la primera impresión que transmite este enorme familiar de 4,93 metros de longitud. En realidad es similar a sus rivales en este aspecto, pero las líneas tan limpias y fluidas del lateral realzan esta sensación.

El frontal del coche es es muy similar al de sus hermanos de gama, con una parrilla de gran formato en posición vertical y unos focos sencillos pero elegantes que siguen esa línea minimalista de la marca. El largo capó realza ese aire imponente que debe tener toda gran berlina.

La vista lateral es la menos trabajada del coche, con unas trazadas bastante rectas y poco originales, algo muy típico en la marca sueca, pero que no queda mal en este modelo.

Volvo V90: trasera
Trasera del Volvo V90.

La trasera es la más llamativa del conjunto, con unos pilotos que van desde la parte media del maletero hasta la parte alta de la luneta posterior, con esa forma de rayo tan reconocible en los Volvo de la última década.

Diseño interior y habitabilidad

El atractivo salpicadero del Volvo V90 es uno de sus mayores atractivos, con una gran pantalla colocada en posición vertical que acapara la gran mayoría de funciones del vehículo y, aunque es rápida e intuitiva, distrae en exceso al conductor.

La calidad de materiales poco o nada tiene que envidiar a sus rivales; todo en este coche irradia calidez y confort, por lo que afrontar largos trayectos con él es todo un placer para los sentidos. La insonorización es otro de sus puntos fuertes, con una calidad de rodadura superior a la media del segmento.

 

Volvo V90: interior
Interior del Volvo V90.

El cuadro de instrumentación es digital y se puede configurar al gusto del conductor, una opción muy de moda. La amplitud en las plazas delanteras es muy buena, lo que mejora con unos reglajes muy eléctricos muy amplios.

En las plazas traseras no nos faltará espacio, ni en las rodillas ni en la altura libre al techo, pero modelos como el Clase E o el Jaguar XJ están mejor resueltos que el V90, con unas cotas ligeramente superiores. Aun así, no consideramos dichas diferencias como decisivas.

El volumen del maletero también se queda ligeramente por debajo de la media del segmento con 560 litros, por los 570 y 640 litros que tienen el BMW Serie 5 y Mercedes Clase E, respectivamente.

Dinámica y motores

El chasis y el ajuste de las suspensiones de este Volvo V90 están pensadas para entregar el máximo confort. Es el coche perfecto para circular por vías rápidas, incluso a ritmos bastante elevados sin que se vea perturbada la calma interior. Transmite mucha seguridad y aplomo, todo con un tacto exquisito.

En carreteras con curvas lentas es donde sufre más de lo deseado, con unos movimientos de la carrocería mucho más acusados que las de un BMW Serie 5, pero con unas reacciones nobles y predecibles. Aunque no anime a realizar una conducción deportiva, el sueco se defiende sin comprometer la pericia del conductor.

No es el coche ideal para el que le guste disfrutar en un tramo de curvas, ya que todo lo que llega al conductor está muy desmultiplicado, lo que provoca una sensación de aislamiento muy cómoda en autovía, pero desaconsejable en zonas reviradas.

Volvo V90: lateral
Lateral del Volvo V90.

La gama de motores es otra de las bazas de este enorme familiar, ya que a los motores diésel y gasolina hay que sumar un magnífico híbrido enchufable.

  • Diésel: parte de un correcto 2,0 litros con 150 CV denominado D3 que proporciona unas prestaciones correctas y un consumo de solo 4,5 l/100 km. Por encima está el D4, con el mismo bloque pero con 190 CV, la opción más demandada y equilibrada, al que hay que sumar el potente D5 con 235 CV.
  • Gasolina: el motor de acceso es un potente 2,0 litros con 254 CV (T5), un motor que acentúa más aun el silencio a bordo del modelo y que regala unas prestaciones magníficas con un consumo de 6,8 l/100 km. Por encima, y también con dos litros de cilindrada, está el T6, con nada menos que 320 CV de fuerza.
  • Híbrido enchufable: como novedad, la firma sueca nos da la opción de equipar al V90 con esta versión híbrida que suma las fuerzas del motor de gasolina de 320 CV con uno eléctrico para elevar la cifra de potencia a 408 CV, con un ridículo consumo de 2,0 l/100 km. Con él, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos.

Precios y conclusión

Como ocurre en todas las berlinas de alta gama, el precio entre el modelo base y el tope de gama es muy dispar. En este caso parte de 48 266 € que vale el D3 con el acabado Momentum, hasta los 82 080 € que cuesta el T8 con el acabado Inscription.

Por poner un ejemplo, el Volvo V90 con el motor diésel de 190 CV es más caro que el BMW y Audi equivalentes, y ligeramente más económico que el Mercedes. Es un precio elevado, pero el nivel tecnológico y la cantidad de extras que trae desde sus versiones más bajas amortiguan la diferencia.

El V90 es un coche seguro, cómodo, bonito, con un equipamiento de primera y una imagen poderosa, pero las ventas mandan, y parece ser que todo eso no es suficiente para quitar ventas a sus rivales alemanes.