Caterham Seven Supersprint: homenaje a los orígenes

· 29 enero, 2018
Se trata de una edición limitada a 60 unidades del ligero deportivo británico, un bólido que destaca por el comportamiento neutro y divertido propio de una configuración de motor central-delantero y tracción trasera, a lo que se suma su agilidad, sus sensaciones tipo kart y la estética retro; es una inversión 'económica' que revalorizará

Hablar de un Caterham Seven Supersprint con cualquiera no suele atraer ningún tipo de atención. Pero si lo haces con un amante de la conducción deportiva abrirás sus ojos como los de un niño viendo la cabalgata de los Reyes Magos.

No todo el mundo conoce la historia de estos vehículos, pero son una especie en peligro de extinción; coches creados únicamente para pasártelo bien, dejando de lado cualquier guiño a la seguridad o la comodidad de sus ocupantes. Un capricho en toda regla que, cada vez que gires la llave para arrancarlo, te sacará una amplia sonrisa.

De esta edición limitada se han fabricado únicamente 60 unidades y si eres uno de los privilegiados que tiene uno en su garaje, has hecho una muy buena compra, ya que será un coche clásico que seguramente se va a revalorizar en el mercado de segunda mano con los años entre los amantes de la marca.

Diseño del Caterham Seven Supersprint

Poco cambia respecto a otras versiones del Seven, pero se aprecian perfectamente los detalles incluidos que transportan directamente a los años 60, los orígenes del modelo. Estéticamente da la sensación de estar delante de un coche totalmente restaurado pero con 50 o 60 años a sus espaldas, pero nada más lejos de la realidad, ya que cuenta con un sistema de suspensiones, motor y chasis a la última.

El frontal, como en sus hermanos de gama, llama la atención por sus redondos focos saltones, con un estrecho y alargado morro y una amplia parrilla, diseñada para refrigerar al máximo el motor. Las ruedas, estrechas para ser un deportivo, están separadas de la carrocería principal del coche, al estilo Fórmula 1, y están únicamente tapadas por un guardabarros del color de la carrocería.

Se trata de uno de esos coches que es mejor conducirlos con un casco, no solo por la falta de seguridad, sino porque el parabrisas es similar al de una moto, enano para las dimensiones del coche, pero dan un toque de coche de carreras de mediados de siglo.

Deportivo Caterham Seven Supersprint: frontal
Vista frontal del deportivo Caterham Seven Supersprint, una edición limitada a 60 unidades que a buen seguro se revalorizará.

La falta de carrocería es parte de la estrategia de adelgazamiento; sientes que vas sentado en un coche sin puertas ni protecciones. Solo unas barras colocadas encima de los reposacabezas para evitar daños en caso de vuelco te aportarán cierta tranquilidad.

La parte trasera es la más clásica, con unos diminutos pilotos y un paragolpes de corte recto; quizás sea la parte de aspecto menos elaborado, pero sus líneas básicas y sencillas tienen gran cantidad de seguidores. En esta zona no encontrarás el tubo de escape, ya que está situado externamente, en el lateral del Caterham Seven Supersprint, y tiene el final a la altura de la rueda posterior.

Diseño interior

El interior del Caterham Seven Supersprint es uno de los más espartanos que puedes comprar en la actualidad, con un tablero completamente recto de madera con las esferas con la información del vehículo. Todo aquí está destinado a la conducción, sin distracciones ni gadgets; eso sí, sentirás todos y cada uno de los movimientos del coche como si fuera tu propio cuerpo.

Deportivo Caterham Seven Supersprint: interior
Interior del deportivo Caterham Seven Supersprint: simple, austero y espartano, al mismo tiempo que clásico y elegante.

Está disponible con una o dos plazas, con tapicería de cuero marrón y un parabrisas de lo más retro que cambia dependiendo de la configuración, con una visera, dos o enteriza. Los cromados también son más numerosos que en el Seven normal, con un volante fino y de gran diámetro: todo con el fin de transportar al cliente a la época dorada del vehículo.

Motorización y dinámica

Bajo el capó, este edición limitada esconde un bloque tricilíndrico con turbocompresor de origen Isuzu, que desarrolla 96 CV de potencia. No te deprimas por esta última cifra, pues con un peso que ronda la media tonelada este pequeño juguete es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en solo 6,9 segundos. La relación potencia-peso es similar a la de un Peugeot 308 GTI.

Deportivo Caterham Seven Supersprint: motor
Vista del motor del deportivo Caterham Seven Supersprin, que con menos de 100 CV para apenas 500 kilos es suficiente para que sea extremadamente divertido.

Para mejorar su rendimiento en circuito, la marca lo ha dotado de frenos de disco delanteros con doble pistón. Además, dispone de una suspensión ajustable y unos amortiguadores Bilstein. Para aumentar la motricidad y la velocidad en su paso por curva, Caterham ha introducido un diferencial de deslizamiento limitado.

Las sensaciones con este motor son de auténtico deportivo, el coche tiene fuerza desde bajas revoluciones y estira casi como un motor atmosférico. La dirección es de las más directas y precisas que puedes encontrar en el mercado y el tarado de la suspensión está pensado exclusivamente para el rendimiento en circuito, por lo que el uso en ciudad no es su fuerte.

Cambia de dirección con la rapidez de un kart y, a pesar del reducido ancho de sus ruedas de 14 pulgadas, el agarre es notable, cosas de aligerar peso. Enlazar curvas es adictivo, pero el nivel de exigencia requiere de un mínimo de técnica, ya que es fácil provocar un sobreviraje si pisas con demasiada alegría al salir de las curvas.

Precio

Para tratarse de un homenaje a los coches de la época y ser una edición limitada, este Caterham Seven Supersprint no nos parece que tenga un coste disparatado. Parte de 32 700 €, un precio más que aceptable para el nivel de artesanía y exclusividad que trae consigo el bólido inglés.

En definitiva, el que se está planteando adquirir semejante capricho sabe perfectamente las limitaciones y ventajas que tiene. El equipamiento de seguridad brilla por su ausencia, al igual que la comodidad de uso, pero a cambio recibes una ensalada de emociones que te harán desear que llegue el domingo para sacarlo del garaje.