Grupo B: Audi Quattro, la cuna de la tracción total

· 20 marzo, 2018
La marca de los cuatro anillos logró introducir con éxito el sistema 4x4 a los rallys, gracias al que se lograron ver vehículos de 500 a 600 CV por los tramos; la gran motricidad permitía poner tal caballería en el suelo

Audi Quattro

Corría el año 1981 cuando apareció en el mundo del rally un coche nacido para ser leyenda. Temido y respetado, el Audi Quattro fue capaz de poner patas arriba las nociones básicas sobre tracción total que se tenían hasta la fecha.

La primera versión, llamada Quattro a secas, comenzó en el Grupo 4, e hizo su primera aparición oficial en el Rally de Montecarlo de ese mismo año. El comienzo de la carrera fue esperanzador, ya que en el sexto tramo, el piloto finlandés Mikkola partía con una ventaja de seis minutos sobre el segundo.

Ese deseado primer triunfo en la primera carrera se truncó por una salida de la carretera, pero en la siguiente prueba no dio opción a sus rivales y consiguió su primera victoria. Aunque todo pintaba la mar de bien para el coche alemán, una mala gestión del equipo y un gran listado de averías impidieron que el Audi Quattro ganara su primer mundial.

Paso al Grupo B

Con este cambio de categoría, el Audi Quattro sufrió una serie de modificaciones para rebajar el peso, mejorar el rendimiento mecánico y centrar los pesos lo máximo posible. El motor iba colocado por delante del eje delantero en posición longitudinal, lo que restaba equilibrio al coche pero, facilitaba la introducción del sistema 4×4.

Ese peso colgando del voladizo delantero producía un acusado subviraje, que solo se pudo resolver con el estilo de conducción del sueco Blomqvist, el cual hacía bailar el eje trasero de lado a lado. El Quattro se pasaba la mitad del mundial de lado; un espectáculo inigualable.

Audi Sport Quattro: motor
Motor del Audi Quattro en posición longitudinal.

El motor que daba vida al alemán tenía 2 144 centímetros cúbicos y rendía 370 CV a 6 500 rpm. Aunque parezca el mismo, es una evolución del anterior 2,1 litros que equipó desde el año 1981 al 1983. El bloque era de cinco cilindros en línea y tenía un gran turbocompresor.

La transmisión, uno de los puntos clave del éxito del Audi Quattro, traía tracción integral con tres diferenciales mecánicos y una caja de cambios manual de 5 marchas.

En cuanto a la carrocería, se preparó la versión de dos puertas y cuatro plazas, con el acero como principal material de construcción, pero aligerado con paneles de kevlar o aluminio. Todo ello consiguió que el Quattro rondara la tonelada de peso, algo que le daba una relación potencia-peso increíble.

El famoso chasis era un monocasco de acero y las suspensiones delantera y trasera independientes de tipo McPherson. Los frenos eran de disco en las cuatro ruedas. Todos y cada uno de los 4,40 metros de este bólido de carreras estaban pensados para ir al límite.

Triunfos

El Audi Quattro, con la evolución A1, debutó en el Rally de Montecarlo de 1983, preparado para iniciar sus andadas en el recién aparecido Grupo B. Ese mismo año ganó dos rallys, en Suecia y Portugal, con el incondicional Mikkola de piloto.

Audi logró el tan ansiado título de pilotos que había perdido el año anterior, pero todavía no conseguían rematar una temporada con pleno de victorias, ya que no consiguió el de marcas por solo dos puntos, que ese año se iría para Lancia, con el 037.

Lancia 037 Grupo B
Lancia 037 Grupo B.

Los pilotos Stig Blomqvist y Michele Mouton, también con un Audi Quattro entre sus manos, quedaron en cuarto y quinto lugar, respectivamente.

El año 1984 vio competir al Audi Quattro A2 y a la evolución Sport Quattro, y no fue hasta al año 1985 cuando apareció el valioso Quattro S1 y sus brutales 600 CV de potencia.

Este fue la última evolución del Quattro. Compitió en 1985 y 1986, pero solo lograría una victoria en San Remo de 1985, de las seis carreras disputadas.

Tras la prohibición en el mundo del rally de los Grupo B en 1986, el Quattro fue retirado del mundo de la competición. Audi siguió compitiendo con otros modelos más modernos como el Audi 200, que no era más que la versión deportiva y lujosa del Audi 100.

El Audi Quattro tuvo una vida corta pero llena de éxitos y retos. No es de extrañar que alcance precios desorbitados en el mercado de segunda mano o que sea uno de los coches favoritos de los coleccionistas. Cumple todos los requisitos para convertirse en una buena inversión: es deportivo, potente, ha participado en campeonatos y tiene una imagen impactante.