Renault Alpine A110, el mito resucita

· 17 febrero, 2018
La reedición del mítico bólido francés que participó con éxito en el Mundial de Rallys –allá por mediados del siglo XX– vuelve con toda la fuerza; los ingenieros se han esforzado por hacer un coche rápido, predecible y divertido al límite, con el que disfrutar tanto en una carretera de montaña como en el circuito

La marca francesa ha debido ver un filón para invertir más de 35 millones de euros en la fabricación de este nuevo Renault Alpine A110. Sin duda, un modelo que causó furor a mediados del siglo pasado y que ahora vuelve con más fuerza que nunca.

Entrar en el mercado de coches deportivos con motor central es querer quitar protagonismo a los reyes del segmento: Porsche 718 Cayman y 718 Boxster, y eso, amigos franceses, es apuntar muy alto.

Estética del Renault Alpine A110

Lo mires por donde lo mires, este nuevo modelo se parece al modelo clásico de los años 60. Se han respetado, en gran parte, la silueta y las proporciones del vehículo.

El frontal, la zona más representativa del coche, mantiene los dos focos redondos colocados en posición central que tenía el antiguo, más pequeños que los otros dos externos tradicionales. El capó tiene una caída pronunciada, y no se ha optado por hacerlo excesivamente largo, que es la tendencia actual.

La vista lateral mantiene la reconocible caída de la luneta trasera y la puerta del maletero, con una silueta muy cupé y unos pasos de rueda traseros muy pronunciados.

Renault Alpine A110: trasera
La trasera del Renault Alpine A110 presenta la reconocible caída del techo del modelo clásico.

La zaga no se queda atrás en cuanto a diseño, ya que respeta la baja posición de los pilotos traseros, que queda la mar de bien con la enorme salida de escape central. Estéticamente no tiene ninguna pega.

Interior

En el habitáculo de dos plazas podemos ver detalles que derrochan deportividad por todos los lados: con unos magníficos asientos tipo baquet que recogen el cuerpo a la perfección, un volante colocado en posición vertical y una consola central de corte minimalista, presidido por una pantalla multifunción.

Casi todo está recubierto de piel y goza de unos ajustes más que correctos. En general, la habitabilidad es más que suficiente para un coche tan compacto y con motor central.

Renault Alpine A110: interior
El interior del Renault Alpine A110 presenta un interior con un toque espartano y al mismo sofisticado.

Dinámica y motor

Este es el apartado que más nos interesa cuando hablamos de un coche de carácter deportivo como nuestro protagonista. Si eres un coche pequeño, ligero, con el motor colocado en posición central y de gasolina con turbo, pocas cosas pueden salir mal.

Lo cierto es que este Renault Alpine A110 tiene todo lo necesario en cuanto a dinámica para poder hacer frente a sus rivales directos; aunque es injusto compararlo con un Cayman, ya que el modelo menos potente del Porsche goza de bastante más fuerza y es un modelo más pesado que el Alpine.

Por peso y filosofía, el modelo que más se le parece es el Alfa Romeo 4C, y no se puede negar que su aceptación por parte del público fue un fracaso, quizás debido a que se trataba de un modelo un tanto radical.

Para disfrutar de este coche debemos acercarnos a un tramo de curvas y comenzar a dar vida a esos poco más de 1 000 kilos de peso. La unión de esa ligereza con la rapidez de volante te hacen sentir cada reacción del coche, y permite unos cambios de dirección ágiles y precisos.

La suspensión es dura, como no podía ser de otra manera, pero no se siente tan incómoda como en un Alfa 4C; sujeta muy bien la carrocería y ayuda a transmitir al habitáculo todo lo que está sucediendo entre las ruedas y el asfalto.

Renault Alpine A110: frontal
El frontal del Renault Alpine A110 mantiene la estética retro del modelo antiguo, con una parrilla frontal que presenta bifaros.

En general es un coche divertido, con el que pasarás un rato inolvidable en un tramo de montaña, e incluso te permite la entrada en circuito con garantías. Allí podrás llevar al límite –con un dulce sobreviraje– a este pequeño deportivo, con el equilibrio que te regala su buena distribución de pesos: 44%-56% (delantero-trasero).

Todo ello carecería de sentido sin un buen motor. En este caso, la marca ha optado por un 1,8 litros con turbo que entrega 252 CV de potencia. Aunque no parezca una potencia descabellada, la realidad es que no te va a hacer falta nada más para sacar todo el partido al coche.

Acelera de 0 a 100 km/h en solo 4,5 segundos y está limitado electrónicamente a 250 km/h, unas prestaciones dignas de un buen deportivo.

Precio

El precio de todo este sinfín de entretenimiento es de 60 000 €, una cifra para nada desorbitada, pero se mete de lleno en terreno Porsche, por lo que no lo va a tener nada fácil.

Para ser un vehículo que conmemora a todo un clásico, con motor central y con su buen hacer en pista, no nos parece un precio elevado. Solo el tiempo dará o quitará la razón a los franceses.