Descubre la ingeniería que hay detrás del Bugatti Chiron

· 2 julio, 2018
Es lógico que este superdeportivo cuente con un arsenal técnico, pues ha de ser estable y seguro dada su velocidad punta de 420 km/h (limitada)

El Bugatti Chiron es el producto más reciente del fabricante italo-francés. Es el sustituto del todo poderoso Veyron, al que supera en todos los aspectos. Aunque este primero supuso una revolución, el Chiron es más bien una profunda actualización y, pese a todo, esconde una gran cantidad de trabajo de ingeniería tras él.

Y es que para superar todos los registros del Veyron los ingenieros de la marca han tenido que llegar a niveles inexplorados. Algunos hablan de sobre-ingeniería, mientras que otros hablan de que es el trabajo necesario para que el coche alcance los 1 500 CV y una velocidad punta limitada de 420 km/h.

Anti ‘lag’

El Bugatti Chiron cuenta bajo su carrocería con un enorme propulsor W16 –dos V8 unidos– con cuatro turbos. Uno de los problemas de la turboalimentación es el ‘lag‘, el retraso en la respuesta del turbo, un mal que aumenta cuanto mayor sea el tamaño y número de turbos.

Para prevenir este problema, los ingenieros de Bugatti unieron los colectores de cada par de turbos para minimizar el retraso de estos. Los turbos girarán a máximo régimen cuando el motor alcance las 4 000 revoluciones, por lo que una válvula abre el paso de los gases a las turbinas a 3 800 revoluciones.

Bugatti Chiron: motor
Motor del Bugatti Chiron.

Esas 200 revoluciones de diferencia son vitales para que cuando el motor alcance el régimen necesario, los turbos estén preparados para entregar su máximo potencial. Por si fuera poco, de los cuatro turbos que monta el Bugatti Chiron, un par de ellos fueron instalados solo para maximizar el volumen de estos, no para ganar potencia.

Reducción de peso

Luchar contra el exceso de peso se ha convertido en una tendencia en la industria actualmente, siempre con el fin de reducir el consumo y emisiones. Sin embargo, en el caso del Bugatti Chiron, la reducción de peso no viene dada por la economía, sino por la velocidad máxima y cuestiones de física.

Con dos toneladas, el Chiron no es precisamente ligero, pero esto no quiere decir que los ingenieros no hayan trabajado para ahorrar de donde se pudiese, como es el caso de los tapones de las válvulas de los neumáticos. Estos pesan dos gramos y medio, lo que parece una miseria, pero a 420 km/h es vital.

Bugatti Chiron: lateral
Lateral del Bugatti Chiron.

A velocidad máxima, la distancia que hay entre el eje de la rueda y el tapón está sufriendo fuerzas de 3 000 G, lo que equivale a un peso de siete kilos y medio de masa no suspendida por tapón. Lo mismo ocurre con el sensor de la presión de los neumáticos, que pasa de 44 gramos a 131 kilos a 420 km/h.

Aerodinámica escondida

Si se atiende a la vista posterior del Bugatti Chiron parece claro que solo cuenta con dos salidas de escape centrales, pero esto no es cierto. Alojados en el propio difusor, y dirigidos hacia abajo hay otras dos salidas, que soplarán gases para aumentar la carga aerodinámica. A esto se le conoce como difusor soplado, y es típico en competición.

Por otro lado, para equilibrar la carga aerodinámica frontal y trasera a alta velocidad, y mantener la manejabilidad del coche, a 190 km/h el coche modifica su altura al suelo. No solo baja, sino que se inclina para crear el efecto flecha, o rake: rebaja su altura 1 mm en la zaga y 20 mm el frontal.

Bugatti Chiron: trasera
Trasera del Bugatti Chiron.

La zaga reduce menos su altura, ya que sobre ella se ejerce toda la carga generada por el alerón desplegado.

No siempre puedes ir a 420 km/h

La velocidad máxima real del coche es desconocida aún, pues queda limitada a 420 km/h desde que sale de fabrica. Sin embargo, no siempre podrás alcanzar dicha velocidad. Es más, por defecto el Bugatti Chiron solo alcanza los 308 km/h y, si quieres más, debes usar una segunda llave, y aún así no las tendrás todas contigo.

Una vez que insertas la segunda llave para activar el modo de velocidad máxima, el coche comienza a revisar todos los componentes para ver si su estado es apto para alcanzar dicha velocidad. Incluso revisa cual es la antigüedad de los neumáticos. Este chequeo es automático y, si es negativo, el coche no superará los 308 km/h.

Si la revisión es satisfactoria, el coche comienza a prepararse. Por un lado, deja activadas ciertas ayudas electrónicas que no podrás desconectar, reduce la altura del vehículo, el alerón se posiciona lo más aerodinámico posible, e incluso unos flaps del fondo plano modifican su posición para reducir la resistencia al aire.