Mazda MX-5 SP Turbo, el Miata ‘de serie’ más potente

Enrique Canivell · 22 abril, 2019
El Mazda MX-5 SP Turbo es un Miata modificado que se comercializó en el mercado australiano... ¡17 años después sigue siendo el más rápido de la historia!

El éxito del Miata entre los amantes de la conducción está muy claro. Es descapotable, asequible, ligero, ágil, de tracción trasera, divertido y uno de los pocos coches que siguen transmitiendo sensaciones deportivas. Pero siempre ha tenido tenido detractores que aseguraban que adolecía de falta de potencia, de ahí versiones como el Mazda MX-5 SP Turbo.

Aunque su desarrollo no fue aprobado por la central de Japón, Mazda Australia fue por su cuenta y creó en 2002 un Miata sobrealimentado ‘de serie’, del que solo 101 ejemplares salieron a las calles. Lo que hicieron simplemente fue modificar unidades del MX-5 NB2 Sport, prácticamente con solo cambios a nivel del motor.

El Mazda MX-5 SP Turbo solo se distingue por el logo SP (Special Performance) en la parte trasera y en las alfombrillas, así como por algún sutil detallito metalizado en el interior, alrededor de las salidas de ventilación o de una palanca de cambios –de recorridos cortos y precisos– cuyo pomo es de aluminio pulido.

Mazda MX-5 SP Turbo: interior
Interior del Mazda MX-5 SP Turbo.

Como siempre, todos los mandos quedan muy a mano en el pequeño habitáculo del Miata.

Como íbamos diciendo, la estética del Mazda MX-5 SP Turbo era la de, NB2 Sport, una versión más deportiva del restyling de la segunda generación (NB), que tampoco es que revolucionara el exterior. Más allá de unos pilotos distintos, de faros algo más finos y un paragolpes delantero ligeramente más afilado, el facelift no presentaba más cambios.

La estética clásica y atemporal del roadster ganaba músculo gracias a unas ruedas más grandes, con llantas de 16 x 6,5 pulgadas envueltas en neumáticos con medida 205/45.

Mazda MX-5 SP Turbo: trasera
Trasera del Mazda MX-5 SP Turbo.

A nivel dinámico, esta variante australiana gozaba de los acertados cambios a nivel de bastidor y frenos del NB2 Sport. Los refuerzos del chasis, que aumentaban la rigidez estructural en un 22 %, incrementaban la eficacia a la hora de traccionar.

Así, también se sumaban una bomba de freno y servo más potentes, con pinzas más grandes y discos de 270 y 276 milímetros, delante y detrás, respectivamente. De alguna manera había que detener su contundente empuje…

Las suspensiones son las mismas, de un tarado blando que favorece la tracción al acelerar.

El potente motor del Mazda MX-5 SP Turbo

Lo más interesante del Mazda MX-5 SP Turbo era su propulsor, que de manera acertada estaba asociado a la caja manual de 6 velocidades del NB2 Sport, que era de origen Aisin y estaba más reforzada, ideal para el par motor propio de la sobrealimentación. En el mercado australiano esta caja iba aparejada a un grupo final un 7 % más largo, lo que ayudaba a la carga del turbo y a no ‘comerse’ las marchas en seguida.

Mazda MX-5 SP Turbo: motor
Motor del Mazda MX-5 SP Turbo.

Basado en el bloque de 1,8 litros con relación de compresión 10:1 y distribución variable, el Mazda MX-5 SP Turbo incluía las siguientes modificaciones:

  • Turbocompresor Garrett GT2560R de rodamientos con intercooler.
  • Caja del filtro de aire en fibra de carbono para rebajar las temperaturas de admisión.
  • Radiador de mayor tamaño para mejorar la refrigeración.

Soplado el turbo a solo 0,5 bares, el roadster japonés desarrollaba 215 CV a 6 800 rpm y 289 Nm de par a 4 600 rpm, con lo que aceleraba de 0 a 100 km/h en 6 segundos, por lo que incluso está por delante en prestaciones del actual Mazda MX-5 de 184 CV. Sin embargo, el primero es una preparación sin el sello de aprobación de Mazda Japón.

A pesar de su escasa tirada de 101 unidades, probablemente el Mazda MX-5 SP Turbo fue el empujón para que la compañía de Hiroshima –reticente a turboalimentar al Miata– diera el paso para producir en 2004 el Mazdaspeed Miata. En el mercado australiano esta se bautizó como Mazda MX-5 SE, y en ambos casos contaban con menor potencia: 180 CV el primero y 165 CV el segundo.

A día de hoy, las opciones sobrealimentadas más solidas del deportivo nipón podemos encontrarlas en una casa italiana: el Fiat 124 y el Abarth 124 son sus primos hermanos, y es que comparten chasis –y la gran mayoría de componentes– y son ensamblados en la misma planta de Hiroshima. Pero si seguimos queriendo un Miata podemos optar por preparaciones de calidad y armarnos un Mazda MX-5 BBR Turbo.