Mecanismos de lucha contra las carreras ilegales

Francisco María García · 28 enero, 2019
Las carreras ilegales no cuentan con medidas de seguridad y son altamente peligrosas tanto para el público que acude, como para conductores participantes o terceros no implicados

Las competiciones de coches suelen ser muy populares. La Fórmula 1 es uno de los deportes más seguidos del planeta, lo mismo que el Rally Dakar o las 24 horas de Le Mans. En ellas se aprecia una exhibición de fuerza y poder entre el piloto y su máquina, pero las carreras ilegales son peligrosas para la vida y la sociedad en general.

Los motivos que muchos encuentran para participar en estas actividades clandestinas son muy variados. Desde pertenecer a una banda delictiva, hasta el simple disfrute de sentir la adrenalina por el riesgo que supone romper las normas y la velocidad detrás del volante.

También se cuentan entre las razones para correr el exhibir habilidades de conducción y el tráfico de dinero. Lo mismo que el comercio ilegal, principalmente de drogas de distinta índole.

El fenómeno A todo gas

En las películas, principalmente en el cine hecho en Hollywood, se suele mostrar una situación favorable, casi idílica, para los participantes de estas competiciones.

Los protagonistas de estas cintas suelen ser nobles y heroicos, dueños de un ‘gran corazón’. Son rebeldes incomprendidos que, en el fondo, solo defienden sus principios, aunque sus métodos sean cuestionables.

Todo esto ha llevado a que muchos jóvenes busquen seguir este modelo de hombre. Dominic Toretto, el icónico personaje interpretado por Vin Diesel en la saga A todo gas, es el referente; no obstante, en la vida real se observa un panorama completamente distinto.

Toyota Supra de A todo Gas.
El Toyota Supra de Fast&Furious (A Todo Gas).

Consecuencias de las carreras ilegales

El peligro que suponen las carreras ilegales es grande. Los participantes se colocan en verdadero peligro de muerte, pues las carreras son realizadas en zonas públicas, sin autorización de ningún tipo. Ello implica que las medidas de seguridad para la prevención de accidentes son, en el mejor de los casos, mínimas, por no decir inexistentes.

Igualmente, la mayoría de estos eventos se realizan con fines económicos, con apuestas de por medio, por lo que muchas personas terminan envueltas en actos delictivos para poder hacer frente a las altas sumas de dinero. En este tipo de ambientes, el no honrar los compromisos adquiridos suele ser más peligroso que las carreras en sí.

Este tipo de actividades ocasionan daños a la vía pública y a la propiedad privada. Aunque uno de los peligros más graves que conllevan es el riesgo que implica para conductores y transeúntes no involucrados.

Mecanismos de lucha

Son muchos los países que prohíben las carreras ilegales. En la mayoría de los casos, aparecen tipificadas como delitos dentro de los distintos códigos penales: esto significa que los participantes, bien sea competidores o público, pueden ser sometidos a detenciones y procesamientos judiciales.

Las causas penales comunes son violación del orden público y a la propiedad privada, lo mismo que cargos por hechos vandálicos. Pueden producirse otras acusaciones, con lugar a penas privativas de libertad, como apuestas ilícitas. También pueden darse situaciones todavía más delicadas, relacionadas con el tráfico de armas y drogas.

Situación en España

La lucha contra estas carreras en España recae, fundamentalmente, sobre las distintas policías municipales. Los procedimientos se inician con una denuncia, a fin de ubicar el sitio donde se esté realizando la actividad. También operan los servicios de inteligencia policial, con el propósito de realizar las investigaciones preventivas.

Policía Local: funciones

Los efectivos policiales se trasladan a los lugares de celebración de estas carreras para continuar con las averiguaciones y obtener pruebas de los actos delictivos. Al comprobarse la denuncia, los entes locales buscan apoyo en los órganos regionales y nacionales, a fin de coordinar esfuerzos.

La mayoría de las operaciones policiales parten de una labor de inteligencia y recopilación de evidencias. Para ello, como en algunas películas, existen los agentes encubiertos.

En muchos casos, los detenidos suelen ser reincidentes. Destaca el perfil de personas con buena situación económica, la mayoría de ellas jóvenes, que utilizan para competir viejos y clásicos coches.

Sanciones legales

Quienes son juzgados por participar de las carreras ilegales pueden recibir hasta 24 meses de cárcel. Así mismo, se les retira el carnet de conducir hasta seis meses.

En los casos en los que la detención se produjera en circunstancias donde la integridad de terceras personas se hubiera visto comprometida, la pena se amplía hasta los cinco años en prisión, mientras que la suspensión del permiso para poder sentarse tras un volante oscila entre 6 y 10 años.