Ford-Cosworth DFV, el propulsor que motorizó a la Fórmula 1

· 19 febrero, 2018
El motor Ford-Cosworth DFV supuso toda una revolución para la Fórmula Uno, ya que conseguía altas prestaciones con fiabilidad, bajos costes y reduciendo la complejidad de las unidades

Los años 60 supusieron todo un revulsivo para la Fórmula 1, el fin de la competición básica como era desde su creación en los 50 y el comienzo del deporte que conocemos hoy en día. En esta época comenzó la experimentación aerodinámica y la llegada de los patrocinadores, en especial marcas de tabaco.

Importante también fue el auge de pequeños equipos privados ahora que el coste de participación era menor dada la cantidad de dinero que se ingresaba gracias a los patrocinios.

Sin embargo, de esta década y hasta 20 años más tarde los más entendidos también extraen un elemento que contribuyó mucho en mejorar la categoría: el motor Ford-Cosworth DFV V8.

Este propulsor sería el que motorizaría a la práctica totalidad de la parrilla –a excepción de Ferrari ya que los italianos siempre han fabricado su propio motor.

El éxito del DFV radicaba en su gran fiabilidad, su bajo coste y facilidad de uso, por lo que cualquier problema podía subsanarse sin complicaciones.

Origen del motor DFV

Para conocer el nacimiento de un motor tan exitoso hay que retroceder hasta 1966, año en el que entró en vigor la reglamentación para la Fórmula 1 que limitaba los motores a tres litros. El principal culpable de la llegada de este motor a la categoría reina no fue otro que Lotus y su creador, Colin Chapman.

A causa del cambio reglamentario, Coventry Climax dejó de proporcionar sus motores al equipo británico, por lo que estos acudieron a Cosworth para desarrollar un motor V8 que cumpliese con las nuevas reglas.

Con un presupuesto total de 100 000 libras de la época, ambas partes comenzaron el desarrollo del DFV a partir de un cuatro cilindros de la Fórmula 2.

Se trataba del motor FVA, bloque que podía encontrarse en un Ford Cortina, convenientemente adaptado claro. Proporcionaba una potencia de 210 CV, pero como el plan era unir dos de estos motores para crear un V8, la potencia final sería de 420 CV, una cifra importante para los tiempos que corrían.

Ford-Cosworth DFV

Un legado envidiable

El primer monoplaza que utilizó el motor DFV fue el Lotus 49, monoplaza que sería diseñado sobre el motor, por lo que contaba con características únicas. La suspensión trasera iba anclada al mismo y el chasis se recortó para reducir peso.

Jim Clark ganaría el GP de Holanda de 1967, carrera en la que debutaba el motor Cosworth, lo que fue la primera de muchas victorias.

Al comienzo de su vida el motor DFV sería exclusivo del conjunto de Colin Chapman, pero en pocos años sería el que montarían todos los equipos, destacando el equipo McLaren y Tyrrell, además de Lotus obviamente.

En Fórmula 1 estaría presente hasta 1985, actualizado por el camino y renombrado como DFY, con hasta 650 CV en las últimas evoluciones.

En total, este incombustible propulsor lograría un éxito sin igual en este deporte, con 12 Campeonatos de Pilotos, 10 Títulos de Constructores y 155 victorias (el 65% de todas las que disputó).

Motor Ford-Cosworth DFV.
lotus

Otras competiciones

No solo fue la Fórmula 1 la que se nutrió de este fantástico motor. Tuvo cabida en todas las partes del mundo y en todo tipo de competiciones, con grandes resultados en todas ellas. En territorio europeo destacan las dos victorias en las 24 Horas de Le Mans y los cinco títulos de pilotos en la Fórmula 3000.

Por su parte, en suelo norteamericano ha sido protagonista con 10 victorias en las 500 Millas de Indianápolis y 9 victorias absolutas en la CART.

Uno de los años con mayor éxito fue 1980. En las temporadas de este año obtuvo lo que tanto ansia Fernando Alonso actualmente, la triple corona. Para quien no conozca este logro, equivale a la victoria en el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, las 500 Millas de Indianápolis y las 24 Horas de Le Mans.